Vivimos horas particulares en Mar del Plata. Luego de más de 10 días sin presencia de un frente frío, llega un sistema de tales características a alterar radicalmente el panorama. Ocurre después de un martes que fue el paradigma del error de pronóstico, con lloviznas y viento del sur cuando se esperaba (al menos de parte del SMF) exactamente lo contrario. Pero este miércoles ha sido el ejemplo de que incluso en invierno pueden darse condiciones más propias del verano. Nos hallamos en una especie de balcón o cornisa, y el destino marca que hay que saltar, pero no voluntariamente. Se termina el aire que ha dominado la escena durante gran parte del mes de agosto, con las ya vividas precipitaciones abundantes, nieblas, cielos con muchas nubes y temperaturas especialmente altas (por ejemplo, en Salta se alcanzaron hoy los 38 grados). Y la transición no es precisamente pacífica.
Semejante cambio no puede venir dado por una simple variación en las condiciones. Tal es la inestabilidad de este aire saturado (y ni te cuento lo que puede pasar en el norte del país), que para este jueves esperamos el día más lluvioso en mucho tiempol. El Servicio Meteorológico Nacional prevé agua de 100 milímetros o más entre esta noche y la mañana del viernes para Mar del Plata y la zona. Y para que quede claro quién manda en agosto, el fin de semana se perfila con una ola de frío y con presiones tan altas como no creo que vuelva a haber en todo el año. Ahora, nos empujan a saltar. El golpe puede doler, pero es mejor volver a la realidad que seguir con una mentira.
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