domingo, 31 de enero de 2016

En su ley

  Empecinado, obstinado, testarudo. Enero no quiso dar el brazo a torcer ni en el último día. Su tendencia a arruinar planes de playa se profundizó en la última semana, en la que la temperatura más alta se registró el sábado y fue 26,7°C. Creíamos que el viernes vendría con una tarde alegre; al final, hubo una humedad espantosa, unas nubes bajas y una neblina fresca. Ayer, sólo un ratito de sol durante el mediodía, y después viento del sur, nubes, alguna llovizna nocturna y demás; todo muy de otoño adelantado. Este domingo fue el colmo: 10,6°C de mínima, 20,4°C de máxima; cielo parcialmente nublado, algún que otro nubarrón y viento del sur que dieron la impresión de que el mes se nos rió en la cara. Los turistas que arribaron esta semana probablemente decidan no volver a la ciudad; o venir en otras fechas. El primer mes, el más cálido, decidió mantenerse firme en su postura, y convertirse en el más fresco en unos cuantos años.
  Borrón, ¿y cuenta nueva? Febrero es todavía una pregunta abierta. La tendencia del verano es la que ya conocimos. Sabemos que este mes generalmente es más gris y fresco que su predecesor. No obstante, no descartemos nada, que ejemplos de febreros bellos hay para entretenerse. En principio, vamos con un lunes en sintonía con el domingo, atravesando todavía el aire fresco del recambio, con viento rotando al este. Lo bueno es que va a brillar el sol. El martes, ya con viento del norte al menos por la mañana, retomaremos las temperaturas de verano. Atención, porque a mitad de semana tendremos algo de calor; no sabemos aún cuánto, ni en qué va a terminar, pero seguramente se pueda ir a disfrutar en serio de la playa.

jueves, 28 de enero de 2016

Quedarse largo

  Al momento de evaluar la precisión de los pronósticos, uno de los errores más comunes es el de no acertar con las temperaturas mínimas o máximas. Se estima que, si se vaticinan 20 grados, si hacen entre 18,5 y 21,5, se puede considerar aprobada la previsión, para dar un margen de error racional; después de todo, la meteorología no es futurología. Algo que pasa muy habitualmente en primavera y en verano es que el pronóstico se queda corto con la máxima: los días suelen venir más cálidos y secos de lo que se esperaba, y termina pasando que hace más calor del previsto. Para no perder la costumbre de noticias desabridas, este enero ha tenido una cantidad curiosamente alta de días en los que el pronóstico se quedó largo, es decir, adelantó una máxima que quedó lejos de la realidad. Hoy mismo esperábamos 27°C; apenas arañamos los 24. Ayer, los 22°C estuvieron dos grados por debajo de lo avizorado. En ambas jornadas ocurrió, además, que las mínimas fueron más bajas de lo que se esperaba, lo cual evidentemente influyó a la mañana, momento del día por excelencia para el aumento de la temperatura. En las semanas anteriores encontraremos más ejemplos de esta situación, típica de las épocas en las que el clima se haya dominado por el efecto de El Niño. Otra señal de un mes que ha vuelto a desilusionar a propios y extraños.
  La abundante nubosidad de ayer y de hoy también fueron causa para el no cumplimiento de los pronósticos de temperatura máxima. Mañana viernes, puede llegar a pasar lo contrario; esperamos que se despeje, y que el viento del norte de una vez pueda hacer crecer a la columna de mercurio de los termómetros. Tras un día cálido, vendrá un fin de semana con paso de frente incluido; el sábado, entonces estará templado, y el domingo más tirando a fresco, como para ir a tomar mate con un abriguito.

martes, 26 de enero de 2016

No hay moros en la costa

  De repente, mientras una extraña sensación de que el verano está pasando muy rápido, el almanaque no hace más que reforzar el sentimiento advirtiendo que a enero le quedan sólo cinco días. Cinco jornadas en las cuales reivindicarse, tras una actuación pobre para el turismo, plagada de tardes frescas y de tormentas estrepitosas. Sin embargo, los meses suelen ser fieles a su identidad, y no se traicionan. Por eso es que es natural pensar que hasta el inicio de febrero, al menos, mantendremos la tendencia que nos vino de regalo gracias al efecto de la Oscilación Sur (o corriente de El Niño). Ayer lunes, un viento feroz, muy de invierno, tapizó la mañana de un nuevo aire, más seco y fresco. La tarde tuvo 22 grados de máxima. Hoy martes, tras un rebote de lluvia débil durante la madrugada, se confirmó la presencia de una situación cuasi-otoñal, con un viento del sudoeste sostenido durante todo el día y una máxima de menos de 21°C. La noche se presenta apacible, con ganas de refrescar bastante.
  Lo que resta de enero, entonces, muestra que no hay nada que haga pensar que tendremos calores excesivos. Mañana miércoles, aire frío por la madrugada y una tarde muy agradable, pero ventosa para estar en la playa. El jueves, más cálido y húmedo, va a ser la previa del cambio que se va a suscitar el viernes, en medio de un nuevo episodio tormentoso. El fin de semana puede ya anticiparse como muy bonito, pero sin temperaturas altas. No hay calores en la costa, al menos hasta que cambiemos de hoja en el calendario.

domingo, 24 de enero de 2016

Oasis costero

  Entre las particularidades que implica la cercanía de Mar del Plata con el mar Argentino, quizás la más provechosa para quienes no disfrutamos especialmente del calor intenso sea la moderación en el verano. En otras palabras, la acción del viento del este permite que sobre la costa y algunos kilómetros tierra adentro, el termómetro sienta la influencia del aire marino, que durante el día se calienta menos que el que está sobre la tierra. Por eso, es normal que haga más calor en el campo que en la playa. De hecho, en estos días todo el centro-este del país se halla inmerso en una masa de aire caluroso, especialmente seco sobre el norte, y más húmedo sobre la zona pampeana. Esa es la causa, por ejemplo, de que la ciudad de Buenos Aires haya alcanzado los 37°C el viernes, y haga lo mismo hoy; en Córdoba, casi 39°C; en Santiago del Estero, 41°C. Y así. En el medio estuvo el sábado, día en que el acceso de un poco de aire más fresco hizo que se viviera un paréntesis que bastó para que este proceso no se llamara ola de calor. Pero, mientras, en MdP ayer tuvimos 21,9°C de máxima, y hoy tenemos 30°C sólo porque cambió sorpresivamente el viento al norte; si no era por eso, nos quedábamos en unos agradables 26°C, en un contexto ventoso y parcialmente nublado. Cabe destacar que, siendo 24 de enero, es la tercera vez en el mes que superamos los 30 grados; para dimensionar lo pobre que este año arrancó en materia de calor.
  El efecto de oasis costero ya no tendrá razón de ser en las próximas horas: un frente frío se acerca, trayendo consigo una línea de tormentas que ya está causando descensos de temperatura muy bruscos, además de precipitaciones y vientos fuertes. Esperamos que algo de eso nos afecte esta noche. Mañana lunes, tras el episodio tormentoso, quedarán algunas nubes y un aire renovado, más fresco. Ese aire será el escenario donde nos moveremos durante los próximos días.

miércoles, 20 de enero de 2016

Recalculando

  Avanza la segunda quincena de enero en MdP. Siendo 20, el clima de enero viene más flojo de lo que los empresarios del turismo y los veraneantes quisieran. No obstante, no han faltado ni faltan chances para disfrutar de la playa. Ayer martes, quien se bancara un poco de viento del este bien pudiera tomar un poco de sol; sobre todo a la mañana, cuando la temperatura se comportó agradablemente. A la tarde, con la aparición de algunas nubes, se puso un poco más gris. Por la noche, una tormenta que fue mucho más ruido que lluvia hizo pensar que se caía el cielo. En cambio, dejó en el aire una sensación de pesadez que se extendió durante este miércoles. La humedad prácticamente no bajó del 80%, y teniendo en cuenta los 24°C de máxima, es fácil imaginar la escena. De alguna manera, el vapor de agua elevado es una señal de cierta energía que la atmósfera tiene para elevar el termómetro, que no está siendo aprovechada.
  Lo que veremos en los próximos días es que esa energía estará a punto de expresarse en el calor; sólo es necesario un cambio en el viento. Mañana jueves seguiremos teniendo corriente del este, por lo que cabe esperar más aire húmedo y templado , y nubes. El viernes, en cambio, al rotar el viento al norte, se va a desatar el calor contenido, y la máxima superará los 35°C, en una jornada que será agobiante en gran parte del país. Atención, porque dicha jornada no va a terminar sin tormentas que pueden ser fuertes. Tras ello, una tregua el día sábado, con un refresque temporal, antes de un domingo nuevamente cálido. La atmósfera se halla por estas horas recalculando su posición, preparándose para un nuevo embate de verano.

lunes, 18 de enero de 2016

A la carga

  Tras un par de semanas de descanso, este humilde aporte a la difusión de la meteorología vuelve al trabajo. Llega en medio de un proceso de buen tiempo típico del verano, que desde hoy reina y que es el responsable de este lunes despejado, fresco y marcado por el viento del sudeste. Dicho factor determinó que la máxima no alcanzara los 23°C. Venimos de un domingo caliente, ventoso y que tuvo que ser escenario del paso de un frente. Todo en el contexto de un enero que hasta el momento viene cumpliendo con lo que se espera de un verano inmerso en la influencia de El Niño: tormentas frecuentes, presiones bajas, pocos eventos calurosos y una máxima promedio por debajo de lo normal. Ciertamente, la primera quincena no fue la mejor en materia del tiempo. La pregunta todavía sin respuesta es si la segunda va a remontar un poco.
  En principio, venimos bien, aunque no esperemos milagros. Mañana martes va a haber un aumento de temperaturas, impulsado por el viento matinal del norte. Pero el miércoles, aún con algo de calor, el tiempo se va a poner inestable, con una creciente probabilidad de precipitaciones. Tras eso, un arranque de calor notable, que el viernes tendrá su pico con una máxima del orden de los 34°C. Como es de imaginar, la cosa va a terminar con otra tormenta importante, antes de un marcado descenso del termómetro. Pero igual, vayamos de a poco, que bien sabemos lo impredecible que es el verano marplatense.

viernes, 1 de enero de 2016

Clima viejo

  Ya está, ya pasó. El 2015 fue un año muy cargado para el país, tanto a nivel social como político. Meteorológicamente, no fue especialmente destacado; hubo una primer parte del año más cálida de lo normal, un segundo semestre un poco más fresco debido a la influencia de la corriente de El Niño y un diciembre que sobre el final sorprendió con una ola de calor, evento de ese tipo único en el año. Los últimos dos días se presentaron húmedos, templados, grises, con una corriente del este cada vez más firme, que no hizo más que consolidarse en este viernes nublado y desabrido. La amplitud térmica no supera los cuatro grados; estamos en un estancamiento clásico. Esta clase de días no tienen nada de nuevo, a pesar de que el primero de enero parezca renovar todo. Aquí, en Mar del Plata, de humedades, nubes y aires templados podemos dar clases.
  Lo que viene es un fin de semana en el que va a seguir aumentando la intensidad del viento, mientras rota al noreste y sigue llenando la zona de humedad. Dicha carga de vapor va a continuar condensando, generando más y más nubes, que van a empezar a precipitar recién después del domingo a la noche. Antes, cierto aumento de temperaturas, con mínimas elevadas y máximas apenas cálidas. El lunes se cae el cielo. En otro orden de cosas, este servicio va a interrumpirse por un par de semanas, en virtud de la realización de unas vacaciones, que desde hace un par de años que no se concretan. Saludos para los lectores, feliz año nuevo y volveremos a encontrarnos pronto.