Empecinado, obstinado, testarudo. Enero no quiso dar el brazo a torcer ni en el último día. Su tendencia a arruinar planes de playa se profundizó en la última semana, en la que la temperatura más alta se registró el sábado y fue 26,7°C. Creíamos que el viernes vendría con una tarde alegre; al final, hubo una humedad espantosa, unas nubes bajas y una neblina fresca. Ayer, sólo un ratito de sol durante el mediodía, y después viento del sur, nubes, alguna llovizna nocturna y demás; todo muy de otoño adelantado. Este domingo fue el colmo: 10,6°C de mínima, 20,4°C de máxima; cielo parcialmente nublado, algún que otro nubarrón y viento del sur que dieron la impresión de que el mes se nos rió en la cara. Los turistas que arribaron esta semana probablemente decidan no volver a la ciudad; o venir en otras fechas. El primer mes, el más cálido, decidió mantenerse firme en su postura, y convertirse en el más fresco en unos cuantos años.
Borrón, ¿y cuenta nueva? Febrero es todavía una pregunta abierta. La tendencia del verano es la que ya conocimos. Sabemos que este mes generalmente es más gris y fresco que su predecesor. No obstante, no descartemos nada, que ejemplos de febreros bellos hay para entretenerse. En principio, vamos con un lunes en sintonía con el domingo, atravesando todavía el aire fresco del recambio, con viento rotando al este. Lo bueno es que va a brillar el sol. El martes, ya con viento del norte al menos por la mañana, retomaremos las temperaturas de verano. Atención, porque a mitad de semana tendremos algo de calor; no sabemos aún cuánto, ni en qué va a terminar, pero seguramente se pueda ir a disfrutar en serio de la playa.
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