martes, 26 de enero de 2016

No hay moros en la costa

  De repente, mientras una extraña sensación de que el verano está pasando muy rápido, el almanaque no hace más que reforzar el sentimiento advirtiendo que a enero le quedan sólo cinco días. Cinco jornadas en las cuales reivindicarse, tras una actuación pobre para el turismo, plagada de tardes frescas y de tormentas estrepitosas. Sin embargo, los meses suelen ser fieles a su identidad, y no se traicionan. Por eso es que es natural pensar que hasta el inicio de febrero, al menos, mantendremos la tendencia que nos vino de regalo gracias al efecto de la Oscilación Sur (o corriente de El Niño). Ayer lunes, un viento feroz, muy de invierno, tapizó la mañana de un nuevo aire, más seco y fresco. La tarde tuvo 22 grados de máxima. Hoy martes, tras un rebote de lluvia débil durante la madrugada, se confirmó la presencia de una situación cuasi-otoñal, con un viento del sudoeste sostenido durante todo el día y una máxima de menos de 21°C. La noche se presenta apacible, con ganas de refrescar bastante.
  Lo que resta de enero, entonces, muestra que no hay nada que haga pensar que tendremos calores excesivos. Mañana miércoles, aire frío por la madrugada y una tarde muy agradable, pero ventosa para estar en la playa. El jueves, más cálido y húmedo, va a ser la previa del cambio que se va a suscitar el viernes, en medio de un nuevo episodio tormentoso. El fin de semana puede ya anticiparse como muy bonito, pero sin temperaturas altas. No hay calores en la costa, al menos hasta que cambiemos de hoja en el calendario.

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