Luego de una sucesión de días con alta humedad y temperaturas que ayer alcanzaron los 28°C, en medio de una tarde soleada y con viento del norte, era de popular conocimiento que "en algún momento se venía una tormenta". Los modelos de pronósticos preveían una cantidad de agua notable para la tarde del domingo. Bueno, evidentemente, acertaron. La cronología de los hechos fue la siguiente. A la madrugada, ya se había nublado; continuaba llegando aire humedísimo desde el norte, con una temperatura estancada en 20 grados. Sobre la mañana, se desataron las primeras tormentas, en medio del aire pesado. Al mediodía ya llovía tenuemente, pero el cielo se lucía oscuro y la presión seguía muy baja. En eso, alrededor de la una de la tarde, cayó una lluvia tan copiosa que no se podía ver más allá de un par de cuadras; al toque se inundaron las zonas más bajas de la ciudad (en la foto, se ve la esquina de San Lorenzo y San Juan en ese momento; fuente: miradorvirtual.com). No cayeron, sin dudas, menos de 20 milímetros en 20 minutos: una locura. Luego, aminoraron las precipitaciones, cambió el viento al sudoeste y la temperatura se desplomó en pocas horas. Ya de noche, no llueve, queda la humedad pero el aire está más fresco, por lo que el mejoramiento es un hecho.
Y si los calores anormales se pagan, parece que esta lluvia vino con boleta sin subsidio del gobierno nacional. En fin: lo que ahora tendremos, nuevamente, será alta presión que se va a ubicar sobre el océano Atlántico, al este de la costa. En consecuencia, otra semana atestada de humedad, viento del este y neblinas, aunque esta vez sin aire cálido. Lo que sí esperamos es que, nuevamente, el aire se sature y provoque abundantes precipitaciones que llegarían el día jueves a Mar del Plata. Es el otoño, señores, aunque parece querer ser más lluvioso de lo que habitualmente es.
El otoño no es, al igual que la primavera, un camino recto y uniforme. Se parece más a una montaña rusa con tendencia al descenso. En este trayecto, iremos teniendo alternancias de fríos, calores, soles y lluvias. Esta semana, que empezó con aire fresco, fue aumentando su energía, hecha evidente en cómo la humedad se mantuvo muy alta en estos días, provocando nieblas matinales y malhumores en la calle. Las temperaturas superaron hoy los 25°C, una marca totalmente normal en esta época, pero que hace algunas semanas que no se alcanzaba. Ayer jueves, algunas lluvias vespertinas y nocturnas no bastaron para desmontar el aire subtropical que cubre la zona. De alguna forma, estos días son parecidos a los típicos de enero o febrero, cuando no hace tanto calor, pero seguimos estando en verano. Claro que, teniendo en cuenta el contexto y el almanaque, no es más que una ilusión.
Mañana sábado, tendremos el pico máximo de calor, con una temperatura por la tarde que va a superar los 26°C. La humedad va a mantenerse bastante alta, aunque con cielo en principio con pocas nubes, por lo que el calor va a sentirse más. Luego, llegará un frente frío notable, capaz de desarticular definitivamente el tiempo. Dicho sistema va a estar produciendo abundantes lluvias y fuertes tormentas durante gran parte del domingo, aquí y en todo el centro-este argentino. Tras de sí dejará el aire fresco del sur, que tiene pensado ser el protagonista de la semana que viene, dando inicio al depresivo mes de abril.
Se habla de aire saturado cuando la humedad es del 100%; es decir, el vapor de agua llega al máximo posible de presencia en la atmósfera. También podemos usar el término para describir una situación meteorológica tal, que ya parezca que el aire "no da más" de humedad y calor, y sea necesaria una tormenta o un viento que seque y enfríe. Es decir, cuando el tiempo está pesado a más no poder, es cuando está "saturado". Pues bien, a eso parece que estamos yendo. Este martes, las temperaturas se mantuvieron en el orden del lunes: entre 14 y 19 grados osciló el termómetro. Nubes y viento del este impidieron el calor. Hoy miércoles, tuvimos alguna niebla matinal, que generó nuevas nubes bajas. La humedad no bajó en ningún momento del 75%, y durante muchas horas de la mañana y la noche, superó el 90%. Además, salió el sol y el viento llegó desde el noreste, por lo que las temperaturas subieron alrededor de tres grados. El resultado claramente fue un mayor malhumor reinante en la calle a causa de la pesadez pronunciada. Fácil es imaginarse que no hemos llegado a un punto de saturación, porque no llovió ni se formaron tormentas, todavía.
La causa de esta situación de inestabilidad creciente es la influencia de un centro de alta presión, comentado en otro post, que no deja de inyectar aire húmedo sobre la provincia. Por otra parte, se formó un frente cálido, sistema que tiene la capacidad de generar tormentas y lluvias que se retroalimentan constantemente. Este frente se halla sobre el sur del Litoral y el noreste bonaerense en estos momentos. Mañana, en su extensión, va a alcanzar la costa atlántica, con la consiguiente probabilidad de tormentas vespertinas, en un marco de tiempo pesado. Pero, al no haber recambio de aire, el tiempo húmedo y cálido continuará estando presente al menos hasta el sábado, cuando tengamos noticias. Así que a armarse de paciencia y no sucumbir ante la tentación de estar alterado por la humedad.
Es conocido que la alta presión se asocia con el tiempo bueno. Los anticiclones, o centros de AP, habitualmente implican que el cielo se halle despejado y el aire seco y estable. Sin ser esto falso, también es cierto que muchas veces esto no se cumple al pie de la letra. De hecho, ayer domingo, fue un día muy precioso, con mucha luz solar, viento del norte y presión en descenso... hasta el paso de un frente muy leve, pero que pudo hacer rotar el viento al sur. Hoy nos desayunamos con la presión atmosférica en alza, pero no exactamente con las condiciones típicas que sobrevienen tras el paso de un frente frío. Puntualmente, el viento del sur/sudeste estuvo no sólo presente durante todo el día, sino que pudo sostener velocidades entre moderadas y regulares. Lógicamente, se formaron nubes y neblinas, además de que no llegamos a la máxima de 20°C que estaba prevista para hoy. Esto es lo que genera, a veces, un centro de alta presión, cuando se ubica, como en este caso, al este de la Patagonia norte; no es que esté feo, pero bien podría, dadas las condiciones, estar un poco mejor.
Es que todo depende de dónde se instale el anticiclón, en definitiva. En la semana, este sistema se va a ir desplazando lentamente hacia el norte, por lo que con la misma lentitud veremos cambiar de dirección al viento, primero al este, luego al noreste y finalmente al norte. En el medio, temperaturas frescas a templadas, humedad, nubes, probables lluvias en algunos momentos puntuales y neblinas. Igualmente, no será una semana precisamente fea, insisto con eso.
Ha pasado el verano, que seguramente será recordado por mucho tiempo. La temperatura mínima promedio durante el mismo fue de 13,7°C; la máxima, 26,5°C, valor superior a lo normal (si tomamos el promedio entre enero y los últimos días de diciembre, el número es mayor: 29,3°C). Por tanto, decimos que tuvimos un verano ligeramente más caliente de lo habitual. En esta semana, no hizo calor prácticamente en ningún momento. El inicio del otoño no sólo quedó claro para el almanaque, sino también para cualquiera de nosotros que saliera a la calle este 21 de marzo. El paso de un frente frío, asociado a un profundo centro de baja presión, derivó en aquel día infestado de chaparrones, viento entre moderado y regular del sudoeste, y un frío por la tarde más parecido al de junio que al de estas épocas. A las 19, la temperatura fue de 10°C. Sin embargo, hacia la madrugada la temperatura no bajó tanto como lo habíamos esperado, debido a algunas lluvias retrasadas, humedad y nubes. No obstante, el frío estuvo presente hasta la mañana de este sábado, cuando sol y viento del oeste mediante, el termómetro llegó a marcar 20°C. No estuvo mal. El otoño arrancó con un perfil alto, dejando en claro su identidad y su plan de gobierno.
Y este domingo, que va a ser un día soleadísimo y feliz, también va a terminar con el cambio del viento al sur, por lo que los 25 grados de máxima esperados se van a esfumar de golpe pasadas las cuatro de la tarde. Para la semana, no esperamos, en principio, ninguna lluvia. En cambio, tendremos lento y sostenido ascenso de temperaturas, hasta llegar a algunos días que van a parecer una especie de verano bonus. Marzo tiene estas cosas: te mete un frío y te devuelve al calorcito de un día para el otro.
Ya está. La hora de defunción: las 13:59, 20 de marzo, 2014. La estación de los 39,5°C, el diciembre ardiente, las tormentas y las lluvias sucesivas de febrero ha pasado a mejor vida. No olvidaremos por mucho tiempo este verano, tan intenso y cargado de tela para cortar. Se despidió intentando dar algo de sus calores; en este jueves ni siquiera alcanzamos la máxima de 24°C que estaba prevista. Pero igualmente se disfrutó el aire templado, con un ligero abrigo a causa del viento regular del norte. La mañana se había presentado con cierta niebla, pasajera y poco molesta. No fue poco, teniendo en cuenta los días anteriores, que de fríos pasaron a frescos durante algunas horas; el miércoles, encima, estuvo nublado en las primeras horas, mientras que a la tarde salió el sol pero la brisa marina se hizo presente. Por otro lado, el flamante otoño ha llegado dejando en claro su postura, casi presentándose en sociedad con un plan de gobierno. La presión atmosférica ha bajado 13 hectopascales, hasta los 995, durante este jueves. Lo que se viene tiene mucho que ver con esto.
Justamente, lo que esperamos para las próximas horas tiene que ver con un centro de baja presión que, impulsado por un frente frío poderoso, viene a instalar aire frío, diría que polar, sobre gran parte del país. En otras ciudades, las temperaturas han bajado escandalosamente, a la par de la presión, que ha aumentado, así como la velocidad de los vientos. En Bahía Blanca, el termómetro marcó una diferencia de 20 grados en 6 horas. Seguramente en Mar del Plata no haya un cambio tan drástico, pero que se va a vivir un día cuasi-invernal, ya lo sabemos. El contexto va a incluir chaparrones alternados con ratos de sol y viento regular del sudoeste. Luego de esto, el sábado tendremos la mínima más baja en lo que va del 2014, rondando los 4°C. Pero el otoño no es un tobogán al vacío, sino que se parece más a un sube-y-baja. Por eso, luego de estos fríos tendremos una sucesión de días con aumento de temperaturas, como para no olvidarnos rápido de todo lo lindo que nos dejó el verano recientemente acabado. QEPD.
Repasemos rápidamente lo comentado en los últimos posteos de este blog. Hablamos hace una semana de los mejores días de marzo, por su calor y cielo con pocas nubes. Pasamos después a comentar la tendencia al clima otoñal, caracterizado por el viento del oeste y las bajas presiones. La última vez, describimos la pelea entre el aire caliente y el fresco que produjo tormentas el domingo a la noche. Y creo que ya no hace falta aclarar quién ganó la contienda. El lunes fue un día típico de invierno, con temperaturas propias de abril: otoñismo puro. Mucho viento del sudoeste, chaparrones e inestabilidad marcaron la cancha. Lo esperado ocurrió, y fue que hoy tuviéramos una mañana fría. La tarde, con una variabilidad anormal en la dirección de los vientos, no alcanzó a tener siquiera los valores del día anterior. Llegamos a la medianoche habiendo reforzado las frazadas y sacado a relucir abrigos más fuertes, señales inequívocas de que el aire otoñal le ha dado un golpe mortal a este verano.
Oficialmente, en dos días cambiaremos de estación. Lo que queda para este miércoles es más aire fresco, con cielo nublado a causa de la inminente llegada de nubes altas, productoras de lloviznas en el centro del país, y que no podemos descartar que nos sorprendan aquí con alguna precipitación. La máxima, con suerte, llegará a los 19°C. El jueves, en cambio, el viento soplará desde el noroeste, por lo que cabe esperar un poco de aire templado, apto para despedir a un verano que tuvo muchísima tela para cortar. Y el viernes 21 de marzo, si no queda claro que el otoño comienza por el calendario, bueno, meteorológicamente quedará evidenciado.
Mucha tela para cortar en este fin de semana meteorológicamente agitado en Mar del Plata. Luego de una semana donde hablamos de los días más lindos que marzo tenía para ofrecernos, y de los movimientos convulsos del verano por intentar entregar algo más de sí, llegamos al sábado. Las lluvias de la madrugada, en compañía de un viento regular del sur y una presión que descendió hasta el nivel más bajo de lo que va del año, dieron lugar a una tarde fresca pero preciosa, en la que el sol invadió todos los resquicios. Sobre la noche, cuando todo parecía indicar que iba a hacer bastante frío, ocurrió algo totalmente infrecuente: apareció viento del este-noreste... de noche. Esto impidió que las temperaturas bajaran demasiado, y fue la antesala de un nuevo centro de baja presión, que este domingo se manifestó de diversas formas. Por un lado, el día estuvo básicamente nublado y gris; algunas lloviznas cayeron a lo largo de las horas. El viento que se esperaba no se dio. Pero recientemente, sobre las horas de la noche, se formaron dos tormentas, pequeñas, aisladas y a la vez potentes, que generaron una cantidad de actividad eléctrica inusitada. Las redes sociales se tiñeron de fotos y más fotos de relámpagos en el cielo. Sin embargo, no llovió demasiado. ¿Cómo entender estas tormentas sorpresa? Bueno, podemos establecer una línea con lo reflexionado los días anteriores. El aire del verano, caliente y húmedo, no da para más; el ambiente otoñal está pisando cada vez más fuerte. El cambio es paulatino, pero convulsionado; parecido a lo que ocurre en primavera, pero talvez con menor intensidad. En este caso, aire fresco impulsado por un frente asociado al ciclón ya mencionado, choca con el aire húmedo y templado que cubre la provincia. Resultado: tormentas en Mar del Plata.
Hasta ahora, pasamos del calor de marzo, a esta especie de batalla entre ambas fuerzas para ver quién se queda con los próximos días. Y medio que vemos venir que el otoño, que formalmente será iniciado el viernes, lleva las de ganar. Mañana lunes, otra vez reinará la inestabilidad, pero de forma diferente. En un panorama sumamente ventoso, llegarán las nubes chaparroneras, protagonistas típicas del invierno costero. Por ello, tendremos precipitaciones intermitentes a partir de la tarde. Luego, con el descenso de las temperaturas la inestabilidad habrá quedado atras, y la fuerza del otoño va a ganar la pelea. La semana no va a estar falta de algunos días cálidos, pero es innegable que el fresco va a ir ganando cada vez más espacio.
Hay gente que no tolera las despedidas; sufren cuando tienen que ver por última vez a alguien en una cantidad de tiempo extensa. Una vez escuché decir que el ser humano es la única especie que sufre en las despedidas porque tiene conciencia de que, a causa de la realidad de la muerte, puede ser efectivamente la última despedida. Este verano se está comportando como muchas personas. Esta semana, cuando hablábamos del clima más bonito de marzo, estaba subyaciente la idea de que es en este mes cuando la estación más calurosa entrega sus esfuerzos finales por agradar a la población. Pero el verano, claro está, no es sólo calor y sol. La humedad, las lluvias y tormentas son determinantes en Mar del Plata en estas épocas del año. Pero, en esta edición particular del verano, tuvimos sucesivas veces sistemas de baja presión como el que está afectando por estas horas el centro-este del país. Luego de un jueves que por aquí se vivió nublado, húmedo y templado, mientras que en varias provincias llovía abundantemente, llegó el día viernes que, siguiendo la línea, derivó en lo que hace varias horas es una lluvia persistente y moderada. No obstante, la costa ha sido el último lugar al que llegaron las precipitaciones; en el Litoral, ya se está despejando el cielo, luego de horas de lluvias intensas. En la Capital, tras una tarde fatídica, se han alejado los focos más importantes de precipitaciones. Mientras tanto, un adelanto furibundo de la temporada otoño/invierno, se prepara.
Este tipo de eventos se repitieron varias veces este verano; marzo no podía estar ajeno, y por ello durante estos últimos días de la estación tenemos también tela para cortar en este sentido. Pero lo que veremos a continuación será más parecido a abril que a enero. Las bajas presiones seguirán influenciando el tiempo hasta la semana que viene, alternando días sumamente ventosos, con calores, frescos y chaparrones. Mañana sábado, un alerta meteorológico estará vigente a causa de la irrupción de fuerte viento del sur, que ayudará a secar muy rápido la atmósfera, pero que no va a reducir significativamente las temperaturas. El domingo, nuevamente con viento del noroeste, el termómetro se va a disparar, aunque en un contexto nublado y sin descarte de lluvias. El verano va muriendo, de a poco, para renacer en un otoño que se las trae.
La nunca del todo reconocida por los científicos sabiduría popular afirma que el tercer mes del año siempre es más bonito que febrero. Es probable que no sea esto estadísticamente cierto, y que responda más a que uno valora más el tiempo bueno cuando se da en las circunstancias que no le conviene, por ejemplo, yendo a la escuela, trabajo o facultad. Sea climáticamente acertado o no afirmar la supremacía de marzo sobre su predecesor, este post se prende de esa idea para resaltar esta semana. El martes, la temperatura mínima fue de 6,8°C; este frío no fue impedimento para que a la tarde la máxima superara los 26 grados, potenciada por una irrupción potente de viento del noroeste. Luego de la tarde, que fue sumamente otoñal, con sus nubes falsamente amenazantes y su aire seco, la noche sorprendió con nieblas y más frío del previsto. Hoy, con el sol, aumentaron las temperaturas con una dignidad estival. Llegamos a tener alrededor de 28 grados de máxima, con el cielo casi despejado. Se suman estos ejemplos a otros días en los que se pudo disfrutar del aire libre, además de los que vienen. No sé si marzo será mejor que febrero; lo concreto es que esto es de lo mejor que este mes tiene para ofrecernos.
Pero es obligatorio informar que lo mejor ya pasó. Este jueves, sin ser tanto como un día feo, va a estar nublado por la tarde, con viento del este que no permitirá que haga demasiado calor. Luego, el viernes, será esperable que llegue algún área de tormentas o lluvias, a causa de un frente frío que además va a ocasionar bastante viento del sur el día sábado. Las temperaturas sólo van a bajar entonces; luego, habrá más variabilidad como la de esta semana. Así que aprovechen, si pueden, y si quieren.
La predictibilidad de estos días es supina. Tras el sábado cálido que tuvimos, llegó la hora de pagar las cuentas. El domingo, día nublado y más bien fresco, trajo sobre el mediodía unas débiles lluvias, y sobre la tarde, una tormenta de moderada intensidad, pero que alcanzó para anegar por un rato algunas calles. Cayeron alrededor de 15 milímetros en 20 minutos, una cantidad de agua intolerable para el sistema de alcantarillas de la ciudad. Tras ese fugaz aguacero, el viento rotó inmediatamente al sudoeste, y el aire comenzó a secarse, y la temperatura a bajar con lentitud. Este lunes, nublado a parcialmente nublado, terminó de completar el ingreso del aire fresco. La máxima fue de 19,8°C; la mínima, registrada sobre el final del día, de 8,4°C. Todos estos procesos pudieron ser previstos con alta exactitud por parte no sólo del SMF, sino también de todos los pronósticos profesionales y aficionados. La razón es que este tipo de ciclos meteorológicos son básicos, se repiten constantemente y no suelen tener demasiadas diferencias. De hecho, cualquier persona que prestara un poco más de atención a algunos datos sabría pronosticar este tipo de momentos. Días que parecen que figuraran en una tabla de un libro que ya leímos muchas veces.
A lo que viene, para entenderlo, hay que agregarle un poco de amplitud térmica, y ya tenemos el manual de predicciones de los próximos días. Este martes, luego de una mañana fría, subirá vertiginosamente el termómetro, impulsado por una irrupción de viento del noroeste matinal. La máxima rondará los 26°C. El miércoles, el tiempo va a presentarse parecido, con aumento de todas las variables excepto la presión, que irá bajando. Luego, si bien no queda claro cuándo, sabemos que lloverá, entre el jueves y el viernes. Aparentemente tendríamos un centro de baja presión que nos va a causar algunos estragos con el viento. Ampliaremos.
El verano, como sabemos, está cercano a su final. El otoño está, de a poco, sin prisa ni pausa, dejando señales que evidencian su inminente comienzo. Para que no olvidemos su esencia, la estación más cálida nos regala momentos muy propios de sí misma. Ayer viernes, luego de una mañana decididamente fría, el sol y el viento del noroeste ejercieron su influencia, y pasado el mediodía tuvimos 25,5°C de máxima. Ok, no es tanto, pero bastó para disfrutar del aire libre; hacia la noche, hubo una débil tormenta convectiva, que no generó lluvias, mas sí varias horas de relámpagos sobre el sudeste bonaerense. Hoy sábado, el tiempo se radicalizó con respecto a su predecesor: hizo más calor, el viento fue un poco más fuerte y la presión bajó bastante. La máxima alcanzó los 28 grados y medio. Las playas nuevamente estuvieron colmadas, ahora de marplatenses necesitados de descansar y aprovechar los últimos calores de marzo. El verano no quiere irse sin antes dejarnos un recuerdo de lo que significa para nosotros.
Entramos ahora en un apartado de dos días con respecto al operativo despedida del verano. Ya está formada una línea de fuertes tormentas sobre La Pampa, avaladas por un frente frío que hacia la tarde estará cruzando la costa atlántica. Esperamos, sobre todo el centro-este del país, lluvias o tormentas más o menos fuertes; en Mar del Plata, no va a llover demasiado, pero sí lo suficiente como para querer quedarse durmiendo la siesta dominical. Luego, el lunes, el aire fresco va a dominar la escena; las temperaturas no llegarían siquiera a los 20°C. Pero el martes, al cambiar nuevamente el viento, veremos al termómetro recuperar los valores propios del verano. Y el miércoles, tal como este día con respecto al viernes recientemente vivido, va a haber una radicalización de las variables. Así que el calor, en el otoño, se irá... no sin antes hacer esfuerzos por demostrar su existencia.
6 de marzo. Fecha adecuada para asumir que el final del verano está próximo. Hace varios días que venimos hablando de la decadencia de esta estación; con más razón entonces debemos entender que la misma terminará pronto... en dos semanas, según marca el almanaque y la traslación terrestre. Básicamente, el otoño es la transición entre el verano y el invierno. En Mar del Plata y la zona, sus características incluyen, además del natural descenso paulatino de las temperaturas, una abundancia de días nublados y ventosos. Sin embargo, las estadísticas marcan que abril y mayo son los meses menos ventosos del año; esto se explica entendiendo que los vientos fuertes, en lugar de distribuirse, se concentran en momentos puntuales. Otro ingrediente para obtener un otoño, es la menor cantidad de tormentas (hasta el punto de que ya no existan), y en paralelo, mayores episodios de lluvias o lloviznas cortas. Un tercer requisito es la amplitud térmica: y acá podemos hilar con la situación actual. En el otoño es frecuente tener mañanas frías y tardes cálidas (como en la primavera). Durante los días que pasaron, esto no se notó tanto, sobre todo debido a la humedad; ayer miércoles la máxima fue de 25°C, y la mínima de 17,6°C, tras una madrugada lluviosa. Este viernes, gracias a un frente tuvimos viento del sur, lo cual sirvió para secar el ambiente y aplacar el termómetro. Ahora, vemos cómo las temperaturas están por debajo de los 10 grados a la medianoche.
Volvamos a la amplitud térmica. Mañana viernes, la mínima será fría, sin dudas. A la tarde, sin embargo, el termómetro va a marcar, por lo menos 25°C: mucha diferencia con la mañana. Esto debido al sol y al viento del noroeste (ingrediente fundamental del otoño). Y lo que se pronostica para muchos de los días próximos es esto: amplitud térmica importante, superior a los 15°C. Incluso teniendo en cuenta que durante el fin de semana, otro frente frío va a cruzar la zona y va a generar lluvias. De a poco, en este blog vamos a ir siguiendo de cerca esta evolución del tiempo, para que a nadie tome desprevenidamente el cambio del clima que se está gestando.
Algunas características particulares ha tenido este verano, que sin duda quedará en la memoria y en los registros de los meteorólogos. El calor insólito de diciembre, los sube-y-bajas térmicos de enero, la casi ausencia de días cálidos en febrero... Y algo más que no es tan evidente, pero que se ha dado con una frecuencia curiosa. Me refiero a los centros de baja presión formados en el Litoral argentino o en el centro del país. Desde enero que, debido a alguna cuestión climatológica general (como puede ser la circulación de vientos en altura, o la actual ubicación del fenómeno conocido como El Niño) que todavía no está clara, hay una facilidad para este tipo de meteoros llamativa. Más o menos, cada diez días tenemos un proceso que empieza así: llega aire frío en altura desde el Pacífico, se combina con el aire cálido o templado y húmedo del centro del país y genera áreas de lluvias intensas y persistentes. Son conocidas las noticias sobre inundaciones en Córdoba, Santa Fe, San Juan, La Pampa, etc. Es que ha estado lloviendo, en algunos lugares, hasta el triple de lo normal. Nuevamente esto ha ocurrido en estos días, y como las otras veces, la última zona afectada fue la costa atlántica, que este martes acusó fuertes vientos del este y precipitaciones más o menos intermitentes, según la ciudad. Todavía estamos bajo este sistema de baja presión, que en consonancia con otros, ha demostrado ser la moda meteorológica de este verano.
Como toda moda, es pasajera. Mañana miércoles, este ciclón (que es sinónimo de centro de baja presión) se irá alejando hacia el océano, dejando detrás muchas nubes, y viento del oeste que va a secar un poco la atmósfera. Luego, no tendremos mucho tiempo para distraernos, dado que ya estamos en la mira y el camino de un nuevo frente frío. El mismo hará bajar las temperaturas otra vez, aunque sea sólo durante el jueves. Después de ello, va a volver a darse algo que no ocurre hace un par de semanas y que mucha gente está extrañando: el calor. No por mucho tiempo, no a niveles de pleno verano, pero calor al fin.
La noticia (o en realidad, la no noticia) es que no llovió. Luego de idas y venidas, de dimes y diretes en los pronósticos de la semana con respecto al sábado y domingo que recién terminan, llegó el turno de la realidad, que estuvo bastante clara. El primer día del fin de semana largo tuvo, como máxima cercanía a alguna precipitación, un grupo de nubes oscuras durante el mediodía. Lo concreto es que las playas se llenaron nuevamente de gente que hacía tiempo que no había podido disfrutarlas a causa de las inclemencias meteorológicas. La máxima alcanzó entonces los 24,5°C: not bad. El domingo también sorprendió en su belleza y en lo radiante que estuvo el sol; ni siquiera existió amague alguno de tormentas de madrugada. La razón de esto es que, simplemente, no se dieron las condiciones que se esperaron en algún momento; un dato clave sea talvez que en estos días, las temperaturas mínimas fueron frescas tirando a frías, cuestión que demuestra la estabilidad de la atmósfera. En resumen: no llovió ni en sueños.
Mientras tanto, el SMF abre una nueva sucursal informativa en las redes sociales: SMT, es decir, Servicio Meteorológico de Twitter. A partir de los próximos días, los comentarios serán instantáneos, y se difundirán las publicaciones de este blog y los clásicos pronósticos. Esto va a empezar a notarse mañana lunes, cuando nuevamente tengamos un día soleado, pero menos: las nubes inestables que ya se hallan sobre el centro del país irán moviéndose hacia nuestra zona. A esta hora, las probabilidades mayores de lluvias están sobre el martes, en un contexto de aire templado y húmedo. Habrá que ver si se cumplen estas expectativas, o si estamos ante otro caso de una agitación de un falso fantasma.