Se habla de aire saturado cuando la humedad es del 100%; es decir, el vapor de agua llega al máximo posible de presencia en la atmósfera. También podemos usar el término para describir una situación meteorológica tal, que ya parezca que el aire "no da más" de humedad y calor, y sea necesaria una tormenta o un viento que seque y enfríe. Es decir, cuando el tiempo está pesado a más no poder, es cuando está "saturado". Pues bien, a eso parece que estamos yendo. Este martes, las temperaturas se mantuvieron en el orden del lunes: entre 14 y 19 grados osciló el termómetro. Nubes y viento del este impidieron el calor. Hoy miércoles, tuvimos alguna niebla matinal, que generó nuevas nubes bajas. La humedad no bajó en ningún momento del 75%, y durante muchas horas de la mañana y la noche, superó el 90%. Además, salió el sol y el viento llegó desde el noreste, por lo que las temperaturas subieron alrededor de tres grados. El resultado claramente fue un mayor malhumor reinante en la calle a causa de la pesadez pronunciada. Fácil es imaginarse que no hemos llegado a un punto de saturación, porque no llovió ni se formaron tormentas, todavía.
La causa de esta situación de inestabilidad creciente es la influencia de un centro de alta presión, comentado en otro post, que no deja de inyectar aire húmedo sobre la provincia. Por otra parte, se formó un frente cálido, sistema que tiene la capacidad de generar tormentas y lluvias que se retroalimentan constantemente. Este frente se halla sobre el sur del Litoral y el noreste bonaerense en estos momentos. Mañana, en su extensión, va a alcanzar la costa atlántica, con la consiguiente probabilidad de tormentas vespertinas, en un marco de tiempo pesado. Pero, al no haber recambio de aire, el tiempo húmedo y cálido continuará estando presente al menos hasta el sábado, cuando tengamos noticias. Así que a armarse de paciencia y no sucumbir ante la tentación de estar alterado por la humedad.
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