La nunca del todo reconocida por los científicos sabiduría popular afirma que el tercer mes del año siempre es más bonito que febrero. Es probable que no sea esto estadísticamente cierto, y que responda más a que uno valora más el tiempo bueno cuando se da en las circunstancias que no le conviene, por ejemplo, yendo a la escuela, trabajo o facultad. Sea climáticamente acertado o no afirmar la supremacía de marzo sobre su predecesor, este post se prende de esa idea para resaltar esta semana. El martes, la temperatura mínima fue de 6,8°C; este frío no fue impedimento para que a la tarde la máxima superara los 26 grados, potenciada por una irrupción potente de viento del noroeste. Luego de la tarde, que fue sumamente otoñal, con sus nubes falsamente amenazantes y su aire seco, la noche sorprendió con nieblas y más frío del previsto. Hoy, con el sol, aumentaron las temperaturas con una dignidad estival. Llegamos a tener alrededor de 28 grados de máxima, con el cielo casi despejado. Se suman estos ejemplos a otros días en los que se pudo disfrutar del aire libre, además de los que vienen. No sé si marzo será mejor que febrero; lo concreto es que esto es de lo mejor que este mes tiene para ofrecernos.
Pero es obligatorio informar que lo mejor ya pasó. Este jueves, sin ser tanto como un día feo, va a estar nublado por la tarde, con viento del este que no permitirá que haga demasiado calor. Luego, el viernes, será esperable que llegue algún área de tormentas o lluvias, a causa de un frente frío que además va a ocasionar bastante viento del sur el día sábado. Las temperaturas sólo van a bajar entonces; luego, habrá más variabilidad como la de esta semana. Así que aprovechen, si pueden, y si quieren.
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