Mucha tela para cortar en este fin de semana meteorológicamente agitado en Mar del Plata. Luego de una semana donde hablamos de los días más lindos que marzo tenía para ofrecernos, y de los movimientos convulsos del verano por intentar entregar algo más de sí, llegamos al sábado. Las lluvias de la madrugada, en compañía de un viento regular del sur y una presión que descendió hasta el nivel más bajo de lo que va del año, dieron lugar a una tarde fresca pero preciosa, en la que el sol invadió todos los resquicios. Sobre la noche, cuando todo parecía indicar que iba a hacer bastante frío, ocurrió algo totalmente infrecuente: apareció viento del este-noreste... de noche. Esto impidió que las temperaturas bajaran demasiado, y fue la antesala de un nuevo centro de baja presión, que este domingo se manifestó de diversas formas. Por un lado, el día estuvo básicamente nublado y gris; algunas lloviznas cayeron a lo largo de las horas. El viento que se esperaba no se dio. Pero recientemente, sobre las horas de la noche, se formaron dos tormentas, pequeñas, aisladas y a la vez potentes, que generaron una cantidad de actividad eléctrica inusitada. Las redes sociales se tiñeron de fotos y más fotos de relámpagos en el cielo. Sin embargo, no llovió demasiado. ¿Cómo entender estas tormentas sorpresa? Bueno, podemos establecer una línea con lo reflexionado los días anteriores. El aire del verano, caliente y húmedo, no da para más; el ambiente otoñal está pisando cada vez más fuerte. El cambio es paulatino, pero convulsionado; parecido a lo que ocurre en primavera, pero talvez con menor intensidad. En este caso, aire fresco impulsado por un frente asociado al ciclón ya mencionado, choca con el aire húmedo y templado que cubre la provincia. Resultado: tormentas en Mar del Plata.
Hasta ahora, pasamos del calor de marzo, a esta especie de batalla entre ambas fuerzas para ver quién se queda con los próximos días. Y medio que vemos venir que el otoño, que formalmente será iniciado el viernes, lleva las de ganar. Mañana lunes, otra vez reinará la inestabilidad, pero de forma diferente. En un panorama sumamente ventoso, llegarán las nubes chaparroneras, protagonistas típicas del invierno costero. Por ello, tendremos precipitaciones intermitentes a partir de la tarde. Luego, con el descenso de las temperaturas la inestabilidad habrá quedado atras, y la fuerza del otoño va a ganar la pelea. La semana no va a estar falta de algunos días cálidos, pero es innegable que el fresco va a ir ganando cada vez más espacio.
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