Noviembre está a punto caramelo. Mientras parece que el año se va a acercando a su final, la primavera continúa su trabajo, y podemos decir que lo está cumpliendo con toda responsabilidad y disposición. Estamos en medio de la guerra entre el frío y el calor, y cada día es una nueva batalla, que se desarrolla en la tropósfera, y de la cual todos somos víctimas. El ejemplo más cabal fue el domingo. Tras dos días calientes, con máximas de hasta 31,5ºC, el paso de un frente hizo rotar bruscamente al viento, que consiguió hacer caer al termómetro 14 grados en dos horas. Quién pudiera no resfriarse. Y no sólo eso: se nubló y siguió refrescando, de forma que ayer lunes la máxima fue de 15,6ºC, es decir, casi 16 grados menos que el día anterior. Este tipo de cosas sólo pueden pasar en un mes como noviembre. Hoy la cosa sigue fresca, por efecto del viento del este, dado que más adentro en el continente el tiempo está templado y soleado. Ya comienza a notarse fuerte la diferencia entre vivir pegado al mar o vivir en medio del campo.
Lo que sigue es un coletazo de lo que pasó. No hubo precipitaciones asociadas al frente, al menos en la costa, pero ya van a venir, ahora que el aire está más cargado de humedad. Mañana tendremos un día nublado, gris y tormentoso, con aire pesado y viento que va a rotar al norte. Tras eso, el tiempo se va a presentar bueno, con temperaturas agradables. Pero la variabilidad es tan alta en estas semanas que habrá que estar atentos a los cambios.
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