Lindo día en una feliz Mar del Plata, que celebra 143 años de existencia, desde aquel día en que Pedro Luro decidió fundar un nuevo pueblito que llegaría a ser, en pocas décadas, el mayor centro turístico del país. Quienes somos originarios de aquí conservamos bien alto el amor por el lugar propio; sabemos valorar las oportunidades que la ciudad nos da y defendemos a muerte su geografía costera tan rica y variada. También renegamos un poco de su clima, tan cambiante e impredecible, y cuya histeria se lleva muchas de las palabras vertidas en este sitio. Pero, a veces, el tiempo nos sorprende para bien, como pasó hoy. Esperábamos tormentas por la tarde, en un contexto húmedo e inestable que viene dominando la escena desde ayer a la mañana. La sensación es que podía llover en cualquier momento durante el jueves, pero no pasó. Mucho menos hoy, que incluso salió y brilló el sol, y que la temperatura máxima rondó los 26ºC aun con presencia de viento del este. De modo que, en este febrero reacio al tiempo lindo y playero, este fue el mejor día hasta ahora. Todo un regalo inesperado para una ciudad que sonríe mientras se dispone a soplar las velitas.
Lo que viene es interesante, pero sigue en la línea del mes que vamos transitando. Mañana sábado va a haber aire ligeramente más fresco, pero todavía con sol y viento agradable del mar. El domingo, cuando cambie el viento al sur y se nuble, el panorama será más otoñal. Se espera, además, que se forme un nuevo centro de baja presión sobre el Atlántico, capaz de traccionar más viento del sur sobre la provincia, y de generar numerosas áreas de chaparrones y lluvias. La magnitud del fenómeno todavía no está determinada, pero el lunes a la noche sería el momento más álgido.
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