lunes, 28 de agosto de 2017

La tormenta de San Agustín

  Que haya humedad en la costa no es raro. Por eso ya nadie se sorprende de ver niebla a las cinco de la tarde, y de que pasen y pasen los días y el cielo siga cubierto de abundante nubosidad hija del aire marino que se mete en el continente. En estos días la dinámica de la atmósfera fue esa: ingreso de humedad desde el este, mientras que una masa de aire entre fresco y templado mantuvo su presencia, la misma que no fue desalojada en el último evento de precipitaciones. Hoy se acercó un frente frío, que todavía no pasó por la provincia, y su cercanía vino a inestabilizar definitivamente el aire costero. Y se pudrió. Hubo una tormenta fuerte en el sur de la ciudad, que dejó un chaparrón de granizo. No se reportaron ráfagas importantes ni tampoco bajó la temperatura; sólo sigue lloviznando. Por supuesto que por una cuestión de fechas podemos pensar que esta es la famosa tormenta de Santa Rosa. Sin embargo, en un invierno donde el aire templado y su posterior desalojo tormentoso fue un proceso recurrente, tiene poco sentido destacar a este evento como si fuera algo diferente de lo que se ha hecho común. Porque la tormenta de fines de agosto habla del cambio de aire propio de esta época; pero este año, el aire nunca "cambió", y el clima de invierno auténtico no llegó a instalarse. Por eso se propone catalogar a esta tormenta con el nombre del santo del día, de San Agustín. Y lo mismo podríamos hacer con todas las que ocurrieron entre julio y agosto.
  Sigue el tiempo inestable durante las próximas 24 horas. Esperamos más lluvias y eventuales tormentas. Hacia el final del martes ya soplará viento del sudoeste, que va a aumentar su intensidad, determinando un miércoles frío y con chaparrones aislados. Luego tendremos un par de días más coherentes con el concepto "invierno".

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