Los parámetros definitivamente no funcionan para este mes. Las temperaturas, que dan hacia el día 16 un promedio de -0,9°C de mínima, no cesan de anotar marcas particulares. Ya van 4 días en el mes -5°C o menos a la mañana. Si en algún momento, antes de este julio, me hubieran dicho que pasaría esto, no lo hubiera creído, siendo que en los anteriores años tener -3°C en Mar del Plata era lo mínimo del invierno. Pero evidentemente no hay límites para este mes, que con toda la soltura y naturalidad arroja valores propios de un clima patagónico. Esta mañana, la helada fue tan intensa, que no recuerdo haber visto tanto pasto blanco; de casualidad no me crucé con alguna escarcha. Incrédibol.
Pero, e insisto, las cosas deberían cambiar... o ya haber cambiado. La etapa de aire polar ya está concluída oficialmente, pero parece que igualmente se mantiene como si fuera lo normal y habitual en esta fecha. De la mano de la alta presión, el viento ya se ha colocado desde el noroeste, lo que a la larga significará un aumento en las máximas (por consiguiente, en las mínimas también). Esto es la semana que se inicia; pero, como se ha visto con creces, en este julio desajustado a las reglas cualquiera puede ser creíble.
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