El domingo suele ser un día cargado de cierta nostalgia, tristeza o desazón. Ver el poco movimiento en la calle habla de un día dedicado en gran parte al descanso. Pero si ha existido un domingo depresivo a nivel meteorológico, fue este, en el que el cielo nublado (gris como pocas veces), combinado con el aire seco y agitado por el fuerte viento del norte, han dejado su marca única. Más que a la simple tristeza, lo relaciono con el dolor de saberse deprimido, en llegar a ese punto desagradable en el que se asume la falta de alegría. Eso fue este domingo, que paradójicamente, fue de los días más cálidos del mes (obvio, teniendo en cuenta lo que fue esta semana de clima subantártico).
La segunda semana de julio no distará mucho de la primera, salvo que en ésta se verán mucho más las nubes y volverá a caer agua desde el cielo. De hecho, y sabiendo que la marea de aire polar sólo se está tomando un débil respiro, el martes va a volver a invadir la provincia una ola de tal marea. Incluso, al derrumbarse hasta valores negativos la mínima del miércoles, podrían darse las condiciones requeridas por una nevada para existir. Veremos si se cumple este pronóstico/deseo.
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