Y ya casi parece que se termina el año. Enero quedó atrás, dejándonos calores que por mucho tiempo serán recordados, y tormentas copiosas que causaron algunos estragos. Comenzó el segundo mes, también bautizado como el domingo del año, debido a su componente de mucho descanso, aburrimiento y tiempo poco apetecible. Pero, ¿cuánto hay de cierto en que el clima de febrero es peor que el de enero? Pues, lo cierto y concreto es que, en los promedios, no difieren demasiado; el primero es apenas más caluroso, el segundo suele tener mayor facilidad para las nubes abundantes. Muchos recordaremos febreros soleados, en los que el calor y la playa superaron lo entregado por sus antecesores; también podemos pensar en otras ediciones de este mes en las que el tiempo fue menos turista-friendly que en los eneros previos. No sé... Lo que sí puedo aventurar a decir es que, en este mes, comienzan a achicarse seriamente los días, lo cual repercute en las temperaturas. Si bien estamos lejos del final del verano, en las próximas semanas la curva del calor comenzará a bajar, lenta pero inexorablemente. Febrero es el mes de la decadencia del verano, aún cuando no es en él donde termina dicha estación.
Este año, el mes arrancó con un día un poco gris, entre fresco y templado y plagado de viento del este. Luego, el domingo soleado y húmedo tuvo ratos aptos para la playa, pero al cambiar el viento al sur bajaron las marcas. La semana, mientras el frente estacionario del Litoral y la Capital sigue autogenerando lluvias y tormentas sobre la zona, va a arrancar con un lunes soleado pero con viento del este, aunque en un marco de aire cálido. Más adelante, vemos un martes caluroso y un miércoles tormentoso, pero a no cerrar filas ya que las cosas están un poco variables a causa del frente mencionado, el cual todavía tiene capacidad para salir con una sorpresa.
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