Tiempo bueno no significa perfecto; tampoco significa lógico. Se supone que, cuando un centro de alta presión se ubica sobre el sur de la provincia, como ocurre desde hace un par de días, tenemos sol, aire fresco y estable. Es verdad, se está cumpliendo, excepto la parte de "sol", dado que las nubes que el mismo aire trae del mar se retroalimentan constantemente y nunca llegamos a tener un cielo despejado. La semana pasada, recordaremos, pasó algo similar: cuando subió la presión, bajaron las temperaturas durante varios días. Todo lindo. Ahora, es llamativo (aunque perfectamente normal) lo que ocurre con estos sistemas. Mientras a nosotros nos generan frío a causa del viento del sur, a la gente que vive al sur de donde esté el anticiclón le lleva el aire más cálido desde el norte. En definitiva, un centro de alta presión es como un globo que expulsa aire desde todos sus lados: quien lo tiene al sur, obtiene viento del sur; quien lo tiene al norte, recibe aire desde el norte; etcétera. El resultado evidente son las temperaturas. Mientras en la costa rezábamos para llegar a los 19°C (que ni ayer martes ni hoy llegamos), en Chubut, por ejemplo, las máximas superaron los 32°C. En Río Gallegos, una de las ciudades más australes del mundo, hubo 27,4°C de máxima. Y así. Ironía es que el buen tiempo venga a alterar lo normal del tiempo.
Esta situación, la nuestra de aire fresco, relativamente seco y nubes dando vueltas la vamos a tener otra vez este jueves, pero con un poco más de sol y menos viento. En la Patagonia, de a poco van a cambiar los vientos, dado que está ingresando un nuevo frente frío: pronto dejarán de ser la región más calurosa del país, recreo concedido por un par de días. El mismo frente va a llegar a esta parte del mundo dentro de algunos días, por lo que hasta entonces veremos crecer las temperaturas hasta el sábado, cuando alcancen un agradable pico de entre 26 y 27 grados. Ah, y no va a llover hasta nuevo aviso.
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