A pesar de que en términos generales la primavera se encarga de ir levantando la temperatura de a poco, suele ocurrir, sobre todo en este mes, que de un día para el otro las condiciones térmicas cambien radicalmente. Esta semana, que tuvo un poco de todo, nos regaló un jueves de fría madrugada, con 3,6°C de mínima. El mismo día, en el que el sol brilló con toda la fuerza de que fue capaz, nos llevó a una tarde en la que apareció el viento del norte con todo su esplendor, llegando a calentar la atmósfera hasta los 22,2°C, tres grados por encima de lo que se había pronosticado. Por la noche, el viento quiso mantener la intensidad, y ya esta mañana sopló con fuerte intensidad, lo que agilizó el ascenso del termómetro. La máxima llegó a los 27°C, en un viernes veraniego. Por la tarde, junto con algunas nubes, llegó un viento del sur a calmar los ánimos, casi como diciéndole al aire: "hasta acá llegaste con el calor, capo". Así que refrescó, y no vino mal. Lo cierto es que pasamos en 36 horas del invierno al verano, figuradamente.
Durante los próximos días se va a notar la influencia del viento en la temperatura. Mañana sábado va a volver a hacer algo de calor, sobre todo hasta el mediodía; luego, cambiará nuevamente el viento al sudoeste, de modo que va a refrescar. El domingo, con viento marítimo, tendremos una tarde agradable pero apenas templada. El lunes, al rotar nuevamente al norte, llegará un nuevo impulso de aire caliente, llevando la máxima hasta los 30 o 31 grados. Como para arrancar la semana tranquilos. Ah, y vayamos sabiendo que esto no termina bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario