Llegamos a un momento de calma en el tiempo. Precisamente, por no haber nada de viento, por estar el cielo despejado y el aire frío. Los efectos del paso de un frente se hicieron sentir desde el martes por la tarde, cuando se formó una tormenta que tuvo consecuencias diversas sobre la ciudad. Alrededor de las siete de la tarde, llovió con moderada o fuerte intensidad, por un rato; algunos barrios acusaron caída de granizo de tamaños para nada despreciables. Por otra parte, no se registraron vientos particularmente destacables. La tormenta sirvió para hacer bajar algunos grados la temperatura, que horas antes había tenido un pico de 26,1°C, en un contexto de humedad relativamente elevada. Pues bien, no volvió a llover. Hoy se notó el recambio de aire, no sólo al soplar el viento del sur sino fundamentalmente en el termómetro. Bueno, y en la percepción de cualquiera también. Ahora, asistimos al momento en que la noche cae, y con ella la temperatura se torna fría.
Tras una mañana con algo así como 4 grados de mínima, llegará una tarde radiantemente soleada, con viento que tímidamente va a llegar desde el este y una máxima fresca. Pero el viernes ya volveremos a un ruedo más emocionante. Con la rotación del viento al noroeste, otra vez sentiremos calor y van a llegar nubes. No obstante, no esperamos precipitaciones, en principio, durante el fin de semana, que va a tener otro frente por ahí dando vueltas. La primavera avanza a paso lento pero decidido.
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