Hasta el cuarto día del mes parecía que habíamos empezado el otoño por adelantado. Pero, luego de una fresquísima noche de domingo, vino el cambio esperado. Con la rotación del viento al norte, y con la ayuda del sol, sobre la mañana del lunes se produjo un aumento de temperatura tal que la amplitud térmica ese día fue de casi 22 grados. A la tarde, con 33,4°C, las playas explotaron. A la noche, para colmo de calores, se nubló con amenaza de tormentas que no fueron, lo que bastó para que el aire cálido quedara concentrado en la ciudad. Esta madrugada de martes registró apenas una lluvia, aparte de temperaturas altas. Luego, por la tarde, tampoco llovió, a pesar de los pronósticos. Lo que sí ocurrió es que el viento del noroeste, relativamente seco, consiguió otra vez elevar el termómetro por encima de los 32°C. De sopetón, entramos en enero como corresponde. A esta hora, un frente frío ya hizo que el aire se pusiera más fresco y agradable, afortunadamente.
Este aire, que parece enviado por los Reyes magos, estará presente durante no mucho tiempo, aunque no podemos hablar de que se vienen calores, precisamente, dado que aquí tendremos viento del este, el cual impedirá que el termómetro se descoque. Por ello, mañana no esperemos más de 25°C. Luego, el próximo episodio inestable será el viernes, cuando por la mañana llegarán tormentas formadas por la humedad que se va acumulando en estos días.
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