El 30 de agosto se celebra a Santa Rosa de Lima. La fecha, tradicionalmente, se asocia con la ocurrencia de una tormenta. Si bien no todos los años se registra mal tiempo en la semana final de agosto, estadísticamente la proporción es relativamente alta. La explicación real es que, para esos días, ya comienza a sentirse la acción del sol, que día a día va ganándole minutos a la noche. Dicha acción deriva en un calentamiento prematuro de la atmósfera, que combinado con el aire invernal todavía presente, genera tormentas particularmente intensas. Bueno, al parecer dicho fenómeno pasó esta semana. Podemos aventurar que este julio, clemente y compasivo en sus temperaturas, ha terminado su actuación con el ingreso de aire templado cuyo origen tiene que ver con lo mencionado. Y el resultado está a la vista: llovió como hacía bastantes semanas que no llovía. Abundante, intenso y molesto. Por otra parte, las temperaturas recién hoy se normalizaron en valores fríos; hasta la mañana rondaron valores impropios de una madrugada de invierno. Vemos que se ha formado un centro de baja presión que genera el viento del oeste que, de a poco, irá secando el aire. Pero no pasó ningún frente.
Este último dato no es casual, porque de haber pasado un frente frío, tendríamos un cambio de masa de aire. En este caso, el potencial térmico del aire sigue existiendo. Por ello, este sábado, al cambiar el viento al noroeste, volverá a subir la temperatura hasta los 15 o 16 grados. Por la noche habrá otro episodio de inestabilidad, con chances de lluvias hasta la madrugada. El domingo, otra vez, un ascenso de temperatura. Recién entre el lunes y miércoles habrá un descenso más generalizado del termómetro, aún en condiciones de inestabilidad latente.
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