Restan dos días para que se termine abril. ¿Qué más puede pasar en estas 48 horas? ¿Qué otro fenómeno de mal tiempo puede traer este mes, tan insistentemente infeliz en materia meteorológica? En principio, no esperamos nada diferente a lo que hemos tenido, ni tampoco está pronosticada ninguna catástrofe natural. Pero entre las tormentas en los primeros días, las lluvias constantes que vinieron después y esta semana de frío polar, abril nos demostró, con saña, que no nos quiere. Por suerte, vamos a sobrevivir a su malicia, aunque quedará en la memoria nuestra supervivencia a sus embates. Centremos la mirada en la situación actual. El avance del aire antártico es un hecho en todo el Cono Sur. En Mar del Plata, este jueves fue el tercer día consecutivo de chaparrones y lloviznas (aunque hoy, ya mucho más estable) y de viento del oeste o del sudoeste. Hoy ingresó un poco de aire menos frío, y llegamos a los 15°C de máxima, un valor estimable en este contexto. Porque entre el martes y ayer, no hubo calefacción que alcanzara a ayudar al cuerpo a adaptarse al brusco cambio de aire que sufrimos.
Pero, lamentablemente, todavía queda tiempo para una más. Por estas horas, un nuevo pulso de aire polar se está acercando. El mismo será responsable de una nueva rotación del viento al sur, de la llegada de más nubes inestables y de un descenso de temperaturas extra. Mañana viernes, 12°C de máxima. El sábado, otro tanto, con una mañana probablemente muy fría. Recién el domingo, tras una alta chance de heladas para iniciar mayo, tendremos una tarde más zafable. El cambio definitivo vendrá después del martes, cuando comiencen a subir nuevamente las marcas. De cualquier manera, todo esto sienta un precedente difícil de esquivar. De ahora en más, temperaturas de este tipo serán normales, y tener máximas arriba de 20°C parece ya estar convirtiéndose en una excepción, a pesar de que estadísticamente todavía podemos tenerlas. En fin, que por lo menos los vendedores de bufandas lo aprovechen.
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