martes, 13 de septiembre de 2016

Artillería pesada

  Hace unos días usábamos la metáfora de la guerra para describir los intentos del invierno por seguir dominando el tiempo. Lo cierto es que, a 13 días de empezado septiembre, las condiciones se parecen más a las de junio que a las que la primavera teóricamente conlleva. Lo que está pasando por estas horas merece ser calificado como un ataque duro, poderoso; como si nos hubieran sacudido con una bomba. Entendamos un poco mejor por qué estamos viviendo este temporal. Durante el fin de semana, una corriente de viento del este recargó de humedad el sudeste de la provincia, generando neblinas y nubes. Al mismo tiempo, el aire templado regalaba al norte bonaerense un fin de semana espléndido, con temperaturas de hasta 27ºC. La combinación, en una época con fácil tendencia a la inestabilidad, produjo áreas de precipitaciones que este lunes dejaron mucha agua en toda la zona. Acto seguido, comenzó a formarse un centro de bajas presiones sobre el Atlántico, a unos 200 km al este de Mar del Plata. En un año donde este tipo de procesos se han dado con frecuencia, nada era sorprendente. Pero esta vez la cosa fue más zarpada que nunca. A la tarde tuvimos un reporte de 988,6 hPa sobre la ciudad, la más baja presión atmosférica en años. Las consecuencias de este colosal desbalance de presiones se sintieron en los árboles caídos, las olas de hasta 6 metros y los techos tambaleantes. El viento del sudoeste llegó a registrar ráfagas de 85 km/h en el aeropuerto, lo cual induce a pensar que sobre la playa hayan sido de más de 100 km/h. En Villa Gesell, localidad que se halló más cercana al ojo del ciclón, los vientos fueron todavía más fuertes, cercanos a lo que pasa en un huracán leve. Todo esto acompañado por una lluvia incesante, fina, molesta y persistente, y por un frío invernal que no quiere irse. Como el invierno, que a 8 días de terminarse, insiste en traernos este tipo de fenómenos.
  Durante el miércoles veremos alejarse a este ciclón extratropical, merecedor de estudios por parte de los meteorólogos, que afirman que estos procesos no son normales en esta parte del mundo. En la transición, el viento irá amainando con lentitud, y las lloviznas van a seguir mojando la tierra en tanto no rote el viento. Esto va a pasar recién el jueves, cuando el tiempo bueno otra vez alegre las calles marplatenses. Mientras tanto, conviene evitar salir por lo menos hasta mañana al mediodía, y tomar los recaudos posibles para evitar consecuencias indeseables.

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