La primavera no es una mera transición entre el invierno y el verano: tiene identidad propia. Hay procesos comunes en estos meses que no lo son tanto durante el resto del año. En una ciudad donde las estaciones están claramente definidas, no es de extrañar que lo mismo ocurra para esta época. A lo largo de ella iremos descubriendo sus características particulares. Ya podemos comentar una: la amplitud térmica, definida como la variación de temperatura en un cierto período de tiempo; por lo general en un día. Las mañanas frías y las tardes templadas no faltan en ninguna parte del año en Mar del Plata, pero en primavera se exacerban. Ayer, por ejemplo, hubo 21,1ºC de diferencia entre la mínima y la máxima. Hoy no fue tan marcada, pero de cualquier manera quien saliera abrigado a la mañana tuvo que cargar con más ropa de la deseada por la tarde. La razón no es otra que el efecto del sol, que desde el amanecer, día a día, ataca más fuertemente a la tierra con sus rayos. Así que debemos acostumbrarnos a esto, porque va a pasar sucesivamente.
La variabilidad térmica exagerada no sólo se verifica entre la mañana y la tarde; también ocurre de un día para el otro. Como por ejemplo pasó la semana pasada, cuando la máxima del jueves fue de 25ºC, y la del viernes fue de 11,8ºC. Entre martes y miércoles vamos a tener una situación similar. Esto es otro primaverismo: el sol lucha con los frentes fríos para instalar el calor del verano. Por el momento, claramente el frío gana, cosa que vamos a comprobar cuando el miércoles por la madrugada se desplome el termómetro nuevamente. Mañana martes también va a haber que abrigarse a la mañana y desabrigarse al mediodía.
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