Ha llegado el último mes del año... Al fin. La inexorable marcha del tiempo tampoco tuvo piedad en esto, y de repente estábamos en diciembre. El otro tiempo, el que nos interesa particularmente en este sitio, también ha avanzado hasta un estado propio del clima de verano. En sus primeros seis días, diciembre se manifestó más cálido de lo normal; sobre todo se notó esto el viernes, cuando llegamos a 35,6ºC de máxima, un valor anormal para la época, de los más altos registrados en primavera y pico del año. Hace varias temporadas que lo más caluroso del verano se registra en diciembre, lo cual merece algún análisis más profundo que ahora no podemos hacer por falta de elementos. Por lo pronto, la masa de aire actual está regida por los vaivenes del viento. Pasamos un par de días de calor húmedo y denso, y ahora el aire está más seco, producto de la afluencia de viento del oeste. Lógicamente, el tiempo se manifiesta muy soleado y agradable debido a esta corriente. Lo que vamos a vivir durante los próximos días es muy parecido a muchos procesos meteorológicos que suelen darse durante el otoño, y tiene que ver con el paso de sucesivas perturbaciones de baja presión que, según, su proveniencia, orientan la circulación de viento desde una u otra dirección, siempre continental. Así, cuando haya viento más tirando al sudoeste, estará más fresco; y cuando rote al noroeste, aumentará fuerte la temperatura.
Efectivamente, entre mañana y el jueves el viento va a predominar desde el sudoeste, de manera que el tiempo va a estar agradable pero no cálido. En particular, el jueves puede estar un poco inestable y fresco en horas de la mañana y la segunda parte de la tarde. A partir del viernes, la cosa va a cambiar radicalmente, a partir de una rotación del viento al noroeste. La consecuencia serán dos o tres días calientes, con temperaturas por encima de los 30ºC y aire seco. ¿Lluvias? Por el momento no se asoman.
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