Tanto el otoño como la primavera saben que su objetivo no es permanecer. Las transiciones siempre son desde alguna cosa hacia otra; por definición, deben pasar. En el caso de la estación de las hojas secas, a medida que avanzan las semanas, se va instalando una circulación invernal, en la cual predominan los vientos del oeste en altura, originados en la diferencia de temperatura entre el Ecuador y los polos, que se acentúa en esta época del año. Nosotros ya estamos en la etapa final del otoño, en la que el clima de invierno está prácticamente instalado. Ya no esperamos formación de tormentas ni irrupciones de aire templado; no es que no vayan a ocurrir, sino que a esta altura del año no son comunes. Por eso, el tiempo va a tender a plancharse y a comportarse más uniformemente, dejando poco margen para eventos severos. Esto puede percibirse en estos días de aire fresco y un poco húmedo, en los que lo que cambia es sobre todo la nubosidad pero en general se mantiene todo dentro de lo normal. Entramos en un período de estabilización de la atmósfera, y aunque el frío ya está entre nosotros, claramente nos conviene saber que no se va a caer el mundo de un día para el otro.
Durante esta semana va a seguir el tiempo predecible. Mañana martes va a haber cielo nublado; las nubes van a ser hijas de la combinación de aire frío en altura con la humedad que sigue presente en superficie. Después, el miércoles o jueves va a estar llegando otra masa de aire un poco más fría, que va a regalarnos algunos días para usar abrigo generoso. Salvo alguna probabilidad en el recambio de masas, no esperamos lluvias en toda la semana.
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