martes, 2 de mayo de 2017

Hora libre

  En medio de la regularidad de la rutina, suele haber espacios, a veces imprevistos, en los que el orden se rompe. Todos recordamos alguna hora libre en la escuela, cuando un profesor faltaba sin avisar y teníamos un rato para jugar al tutti-frutti, para escuchar música o para estudiar (pocas veces hecho). De la misma forma, lo que naturalmente esperamos del devenir meteorológico no se cumple, y en su lugar vivimos apartamientos del orden regular. Por ejemplo, días frescos en verano, como los que podremos recordar sobre finales de enero. O este proceso de buen tiempo, caracterizado e impulsado por una presión alta que se mantiene estacionaria sobre el este argentino. Porque, claro está, que tener cinco días consecutivos con máximas de entre 23 y 24 grados a esta altura del año no parece normal. Bueno, tampoco es una anomalía insólita; puede pasar, y de hecho pasa. Todavía el otoño tiene que luchar con cierto caudal de insolación, capaz de hacer subir el termómetro. Tampoco podemos pretender calor en mayo, porque ya no da la radiación para eso. Pero nadie emitiría una queja ante un fin de semana largo con tiempo tan lindo como el que pasó
  Luego de varios días de cielo predominantemente despejado y aire relativamente seco, llegaron las nubes y se registraron neblinas. Es el preludio del paso de un frente frío que no va a generar fenómenos significativos de precipitación. Mañana miércoles va a haber viento del sur, que durante la tarde cambiará al sudeste. Por eso, será un día de otoño más clásico, con 18ºC de máxima. Pero la hora libre sigue, ya que entre jueves y sábado volverán a subir las temperaturas. Sin embargo, la masa de aire va a estar más húmeda y por lo tanto nos va a jugar, tarde o temprano, una mala pasada. Seguramente después del próximo fin de semana vuelva a haber clases, o dicho de otra forma, volverá el frío correspondiente a esta parte del año.

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