miércoles, 30 de mayo de 2012

De blanco a negro, de lindo a feo, de peronista a radical...

  El cambio llegó. Y no debe haber quien no lo haya notado a simple tacto, o vista. Es que cambiar humedad por sequedad, templadez por fresco penetrante y nublado por algunas nubes pero con lluvia no es poco. Ah, me olvidaba, viento leve del mar por viento fuerte de la tierra. Se observan con mayor claridad, así, dos cosas: la fuerza y constancia de la masa de aire que dominó el centro-este del país entre el jueves y el lunes a la noche, y la potencia, aún más grande, del frente frío que vino a romper tal configuración atmosférica.
  En Mar del Plata hubo agitación de árboles y peinados. Se registraron fuertes vientos del oeste durante el martes, además de incipientes nubes "de frío" y presión baja. La temperatura, no obstante, aún ese día no había variado: la máxima fue de casi 20°C; en Capital, superó los 24°C. Pero al diablo con esos valores hoy: más de 12°C, en ningún momento. El invierno golpeó con un adelanto fiel a su identidad. Claro que para esa estación, la peor afamada del año y la que representa lo más oscuro y triste de la psicología humana, faltan tres semanas. Pero, ya pisando junio, hay que entregarse al dolor. O asumirlo como camino de redención; prefiero esta última.

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