Por supuesto que no es una cuestión de azar o destino la situación que domina gran parte de la provincia de Buenos Aires desde hace al menos cuatro días. El océano Pacífico, en su vasta extensión, es una fuente de aire húmedo muy prolífica; a eso debe sumarse la influencia de la cordillera de los Andes, que actúa como condensadora gigante de tal aire, y deriva en nubosidad abundante. Pero además, la posición de un centro de baja presión sobre la costa de Chile, favorece la creación de lo que podemos ver con creces en estos días. Encima, la humedad traída por el viento del este o del norte desemboca en neblina permanente, cuando no nieblas densas.
El panorama gris promete mantenerse hasta el martes, cuando el ciclón citado pase y traiga un radical cambio de aire. La humedad, sin embargo, hará las suyas mañana lunes, a la vez que la temperatura alcanzará niveles casi templados y el viento del norte aumente la intensidad. Pero no es sólo esto lo interesante que se viene: el frío y el viento serán protagonistas durante la semana. Se viene junio, y la sociedad tocará fondo dentro de muy poco tiempo.
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