Ay, pero qué pedazo de metáfora. Bueno, no tanto... La realidad, tras estos días sin publicación, es que ha pasado de todo. Pero lo que en general se destaca es la alta variabilidad del tiempo, reflejada en las temperaturas máximas diarias: viernes, 27°C; sábado, 16°C; domingo, 24°C; lunes, 15°C; martes, 18°C. Y si hablamos con más datos, veremos que hubo oscilaciones entre el buen tiempo y las lluvias o tormentas (incluso fuertes, como la del viernes a la noche, que fue digna de las mayores muestras de violencia del verano). Se ha conformado un fenómeno propio de esta estación: el ascenso y descenso brusco y constante de las temperaturas, que suele ir acompañado de notables amplitudes térmicas. Esto es la primavera, inseguridad y errantismo permanentes.
Hoy llegué a la triste conclusión de que el calor se está volviendo normal. Tanto, que para los próximos 7 días casi que no se esperan máximas por debajo de los 20°C, y ya se habla de un comienzo de semana propio de enero. Octubre se está despiediendo con lo más auténtico de la primavera. Noviembre promete aumentar la apuesta, y consagrarse nuevamente como un mes sumamente tormentoso y altamente variable en sus condiciones meteorológicas. Qué va'cer, el tiempo no para.
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