Auguroso comienzo de noviembre. Como suele suceder, arranca envuelto en un aire de misticismo, que mezcla la festividad religiosa del día de Todos los santos, y la conmemoración de los Fieles difuntos, con la tradición anglosajona y pagana de halloween. Es este un mes en general arduo, agotador, pero que contiene la promesa de finalizar, para muchos el año lectivo, para otros al menos implica la gran cercanía del verano. Pero para mí, la visión climática del mes 11 es muy interesante: pocos meses son tan difíciles de predecir, por su alta variabilidad y su abundancia de episodios de inestabilidad marcada. Recuerdo varias tormentas fuertes ocurridas en días de esta parte del año. No obstante, esta vez el aspecto histérico de noviembre queda postergado para más adelante; el primero estuvo caracterizado por el excelente tiempo, el aire seco y el sol permanente que dotó al jueves de una alegría y paz impropias de, justamente, el mes que lo contiene.
Insisto, la versión hippie se mantiene al menos para este viernes. Pero pronto comenzará a notarse un cambio, una adecuación a ese clima impredecible del que hablaba más arriba. Ya a mediados de la semana que viene, los pronósticos oscilan en sus estimaciones; hay cierta unanimidad en que va a hacer mucho calor (talvez cerca de los 30°C), lo que implica necesariamente tormentas, quizás severas. Por el momento, a aprovechar, porque en noviembre, el buen tiempo suele pagarse muy caro.
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