Ha llegado el 6 de noviembre, mitad según el almanaque de la primavera. Uno pensaría que este día debiera tener el clima más representativo de la estación, el promedio general de todas las variables meteorológicas. Bueno, es un error. Este 6N ha venido fuertemente tendencioso e inclinado hacia el tiempo más propio del verano; al menos, la sociedad lo ha vivido de esta forma. Hacia el mediodía marplatense, se observaba la temprana presencia del viento del este, lo que hacía suponer que no habría más de 25 grados de máxima; pero al rato, y siendo el cambio inverso al que se da generalmente, fue el aire caliente llegado desde el norte el que repuntó el termómetro, hasta los 29,9°C de máxima que se registró pasadas las cuatro de la tarde. Y en otras ciudades menos marítimas, la cosa estuvo más áspera; en Capital se alcanzaron los 35°C, en Tandil, los 32°C. Como se ve, poco de intermedio tuvo este día, escenario de la mitad de la primavera.
No es de extrañar que ya abunden las tormentas convectivas. Esto es básicamente noviembre, mezcla de días con calor con clima tormentoso y altamente inseguro. El lunes, en la costa este de la provincia, se formaron celdas altamente turbulentas; este martes, en varias zonas del centro y norte argentinos se pudieron concretar nubes poco amigables. Esta situación promete agravarse y extenderse para los próximos dos días, de la mano de temperaturas que, si bien tal vez no sean mucho mayores, sí vendrán acompañadas de humedades cada vez menos tolerables. Particularmente, mi desapego por el calor ya está en su fase álgida, siendo todavía muy lejano el regreso del frío... Bueno, tal vez no tan lejano, jijiji.
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