Bendito sea el pueblo argentino; bendita su gloriosa voluntad. Tras salir a la calle a expresar su furia, odio y descontento para con el clima caluroso, llegó el alivio. Cabe decir que éste no fue precisamente pacífico; muchos debieron sufrir las consecuencias de las inundaciones y los cortes de luz. Pero, a merced de estos detalles, lo central es que la gente fue escuchada, y su propuesta, tomada inmediatamente por la naturaleza, que tardó menos de 12 horas en satisfacer las demandas. Quiero felicitar también al dichoso Gobierno popular por su acción directa sobre las variables del clima para lograr tan anhelado objetivo. Tal suceso se encarnó en el paso de un avasallador frente frío, que hizo bajar al termómetro a niveles prácticamente invernales; este sábado, y gran parte del viernes, fueron más propios de junio que de noviembre. Ahora, reestablecido el clima feliz, el pueblo se siente conforme con su actuación, y va por más: días frescos y soleados para todos.
La voluntad de los argentinos será respetada por lo menos hasta el miércoles; hasta entonces, no hablaremos de calor, ni siquiera de calorcito. Probablemente algunas nubes enturbien el domingo, y hasta podrían empaparlo de lluvia... pero no creo que eso pase. Argentina, sigue adelante que vas por el recto camino.
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