Muchas reflexiones han girado alrededor de estos días, sobre todo de esta tarde de domingo. Como resultó este fin de semana más movido de lo que se preveía, vale la pena hacer un racconto de los hechos que derivaron en la notable tormenta que abatió la ciudad. El viernes y el sábado hasta el mediodía venían en línea pre-frontal; el viento del norte y del noreste dominaba la escena, con aire cada vez más húmedo e intensidad digna de ser percibida. Las temperaturas no superaron barreras de calor excesivo, por lo que la atmósfera no llegó a tornarse peligrosamente inestable. Sin embargo, sí bastó la condición poderosa del frente frío que penetró la provincia en las últimas horas. Por ello, anoche las tormentas, con copiosa caída de agua, arruinaron entre otras cosas, el corso en la plaza de mi barrio. Pero luego llegó el domingo, que siendo en principio húmedo y templado, parecía querer mantenerse como lindo día, al menos hasta el cambio del viento (previsto recién para la noche). Por eso la sorpresa cuando apareció esa nube enorme, tan azul oscuro que asustaba. Y al rato, la tormenta convectiva arrasó con ventanas, parabrisas, hojas de árboles y programación mediática. El tamaño y la cantidad del granizo, que tuvo su peor parte en el centro y el norte de la ciudad, fue comparable al de Buenos Aires en 2006 (creo que fue ese el año), cuando el miedo a las pelotitas de hielo se masificó a partir de una tormenta ampliamente recordada. La tarde marplatense se vio rendida ante el poder innegable de la atmósfera, que decidió dar un escarmiento en esta fecha. El caso trascendió la ciudad y disparó múltiples actitudes, comentarios y pensamientos de los ciudadanos; en el centro pudieron verse trabajadores terminando de destrozar ventanas para evitar futuros inconvenientes. Amazing.
Y ahora, no se terminó todo, porque este frentazo formó un centro de baja presión tal que se han emitido algunos alertas meteorológicos. El que nos atañe es el que preanuncia vientos fuertes del sur o del sudoeste, acompañados de lloviznas, chaparrones y aire fresco. Esto es lo que habrá el lunes y gran parte del martes. Cualquier evidencia de la cercanía del otoño, no es casualidad.
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