Bueno, no es sólo una ciudad, sino gran parte del país. En el otoño, uno de los cambios más radicales con respecto al verano es la predominancia del viento que llega del oeste del país, en contraposición con el aire de mar que invade las tardes veraniegas. Aproximadamente el 70% de los días de esta estación tienen alguna variante de viento continental durante todas o casi todas sus horas; en cambio, en verano, la misma estadística vale para el viento del este. Esto tiene que ver con el tipo de masas de aire, la circulación de los vientos, etc. Lo concreto es que desde este miércoles se instaló una corriente de viento del oeste que va a durar por lo menos hasta la semana que viene. Tras un martes lluvioso, húmedo y fresco, en el que 39 milímetros fue la marca de agua, llegó un día mucho más seco, agradable y feliz. La sorpresa la dio cierto pequeño chaparrón que cayó sobre mi barrio alrededor de las diez de la noche; casi que no vale la pena nombrarlo. Pero bueno, ya está, ya lo hice.
La tendencia en este caso, ayudada por el paso de un gran centro de baja presión (que llegó a marcar 994 hPa ayer por la tarde) y la cercanía de otro aún más grande, indica que la corriente de vientos se va a mantener e incluso intensificar. Este jueves tendremos velocidades de carácter regular, del oeste rotando al noroeste; el viernes, aún más fuerza en el aire en movimiento. Por otra parte, el tiempo seguirá siendo frío por la mañana y la noche y zafablemente fresco durante las tardes; las nubes no van a estar ausentes en ningún momento. Lo bueno de esto es que el aire va a estar seco, por lo que no habrá que temer nieblas ni frizzes. Listo, ya cambiamos la visión, ahora acostumbrémonos a mirar hacia el campo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario