El otoño es la estación que avanza más claramente. Aún con altibajos, con idas y venidas, se hace siempre muy evidente el descenso hacia las profundidades del frío invernal. Claro que nada de esto se da de sopetón: el cambio es paulatino. Una forma de notar el avance del clima invernal es observar cómo van cambiando los parámetros meteorológicos. ¿Qué son los parámetros? Son la medida, la vara con la que se calibran las temperaturas. De otra forma, son los estándares sobre los cuales se determina si tal momento es frío o cálido, en relación con la época del año; ejemplo: 20 grados en julio es prácticamente calor, pero en enero, es una temperatura fresca. Bien, volviendo al tema, en estos días se ha notado una modificación de parámetros. Al principio de la semana, con condiciones parecidas a las de este domingo, tuvimos 23,6°C de máxima; ahora, 20,5°C. Las mínimas fueron de 7°C y de 3,6°C, respectivamente. La conclusión de estos números es que lo que hasta hace unos días era el pico que podía tocar el termómetro en el contexto actual, hoy está por debajo de aquello. Y hasta hace tres semanas, 28°C era una temperatura probable, mientras que hoy no es lógico siquiera pensarla. Así de rápido, sutil y efectivo avanza el otoño, como tren cuya estación final es la ídem más fría.
Aproximadamente hasta mediados de julio los parámetros térmicos se modifican hasta su punto menor anual. Esta semana será escenario de un cambio bastante marcado. Tras un fin de semana de buen tiempo, y un lunes y martes similares aunque un poco más frescos, llegará una invasión de aire frío tal que ya se especula con heladas y nevadas en zonas altas del sur bonaerense. El miércoles va a ser un día digno de julio; los que le seguirán, aún con acción de viento favorable al ascenso de la temperatura, no van a escapar al frío invernal. Nuevamente, el concepto de frío y calor va a ser alterado. Para finalizar, recomiendo ser feliz este lunes y un rato el martes.
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