domingo, 25 de agosto de 2013

Cuando el frío vale la pena

  Tantas veces hizo frío en Mar del Plata, y la gente esperó alguna recompensa a ese sufrimiento térmico sin que llegara. Tantas olas de frío nos dejaron una sensación de que faltaba algo... Ese algo, obviamente es la nieve, la paradoja del frío más pura. Hay un punto donde el hecho de estar abrigado y de sentir entumecimiento pasa a ser secundario: si nieva, se es feliz. Al ser humano promedio (que no está acostumbrado a los copos abundantes) le gusta ver nevar. Es que la precipitación sólida tiene un encanto especial; retrotrae a la infancia en tanto etapa de ilusión y de imaginación desbordantes. Esta vez, los marplatenses tuvimos un pequeño alivio al frío en este sentido. El domingo a la mañana tempranísimo, y al mediodía también, se registraron chaparrones de nieve. Unos pocos minutos, precedidos de otros con granizo granulado, fueron el momento escogido para contener mucha magia. Sacando eso, la ola ha sido atroz, tanto en las mínimas como en las temperaturas máximas que hicieron del que se termina el fin de semana más frío del 2013.
  Al menos un día más va a continuar este esquema. La razón de que se prolongue es la influencia de un centro de altísima presión (que a esta hora ejerce casi 1034 hPa sobre la ciudad) ubicado en el centro del país. El mismo estanca al aire antártico sobre nuestras cabezas sin intención de moverse. Pero va a pasar. El martes ya va a cambiar el viento, aunque no demasiado se notare en las temperaturas. Pero después, viene un ascenso del termómetro propio de la primavera más de pura cepa.

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