En la historia de los pueblos, los cambios radicales han generado reacciones fuertes de parte de los sectores acomodados de la sociedad. En Argentina, los gobiernos más cercanos a la gente se han visto atacados y más de una vez derrocados por la clase alta. Pero a la vez, dichos gobiernos han dejado marca en el sentir popular: su victoria se pudo apreciar con el tiempo. El clima marplatense es una enorme metáfora de todo. Por eso, en esta semana, puede observarse un poco esta idea de acción y reacción. Tras un par de días dignos de la primavera, vino un miércoles nublado, húmedo y frío. El mismo arrancó con tormentas algo fuertes, producidas por el intercambio de aires (¿Santa Rosa? Talvez, dentro de un par de semanas lo confirmamos). Pero este día ha sido sólo la transición hacia algo distinto... en realidad, hacia lo que ya conocemos, hacia la vuelta del frío, que devolverá con fuerza aquello que no pudo expresar del todo en el principio de la semana.
Está bueno informar que el SMN emitió un alerta por vientos intensos y un informe especial acerca del aire polar. Es que esta ola de frío será quizás la más importante del año -teniendo en cuenta lo que fuera un julio helado-. Para empezar, el jueves va a tener viento de velocidades alarmantes, que además de alterar severamente el mar (al punto de que puede haber incidentes edilicios en la costa), va a acercarnos numerosas nubes cargadas de agua dispuestas a chaparronear la ciudad. En principio, vamos a tener lluvias; si baja lo suficiente el termómetro, tendremos granizo y probables nevadas. A medida que avancen los días, se va a instalar un centro de alta presión cuyas consecuencias van a ser el frío feroz con tiempo se supone tranquilo. Una vez más, el establishment vence a la revolución. Pero la primavera florecerá, aunque al invierno no le guste.
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