En la vida, pocas cosas son gratuitas. En el tiempo, en particular, prácticamente todo tiene algún costo. Por ejemplo, sobran en verano los casos de calurosos y soleados días que terminan con una tormenta. O en invierno, cuando al haber sol es muy común que a la vez haya mucho frío. La primavera, y en especial el mes de noviembre, no escapan a esta lógica. Hemos tenido un fin de semana divino a nivel climático; no pueden haber quejas ante un sábado y un domingo en los que casi que no hubo nubes en el cielo. Las temperaturas, agradables tirando a frescas del primer día, y cálidas del segundo, fueron óptimas para el disfrute al aire libre. Pero se pagó en simultáneo el precio de tener tantas horas de buen tiempo. La cuenta esta vez vino por el costado del viento del norte, que sopló con fuerza durante toda la jornada. Se puede plantear un debate acerca de si nos sale barato o caro tener un día como este en esta época del año; yo pienso que el viento ayuda a refrescar y permite que la temperatura sea la que es, con lo que no me molesta para nada que exista al momento de aprovechar el aire. Digo, entre pagar con una tormenta feroz y ésto, ya sé qué elijo siempre.
Pero es cierto que no sólo es la influencia del viento lo que nos trae tener un domingo con 28°C. Mañana lunes estará haciendo su paso un frente frío, débil pero con capacidad para hacer bajar fuertemente el termómetro. Al punto de que, en la mañana, podemos llegar a tener entre 25 y 27 grados... y alrededor de las cuatro de la tarde, calculamos unos 15°C. No se descartan lluvias, pero la chance es muy pequeña. En cuanto a la semana, el buen tiempo será reinante. La alta presión tomará parte para que tengamos varios días con sol y viento del mar, por lo que el aire fresco y húmedo va a tener su espacio. Así que buen negocio hicimos al tener este lindo clima un domingo.
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