No es ni nuevo ni mucho menos extraño lo que quiero decir con este título. Pero vale la pena comentarlo, porque representa lo que vivimos todos los años durante el otoño. Ya nos hemos referido al calor y al frío como dos fuerzas opuestas, que de alguna forma luchan para quedarse con el espacio en disputa, que en este caso, son los meses intermedios entre el invierno y el verano. Abril es, entonces, el escenario del avance paulatino del frío por sobre el calor, que no se resigna a perder su lugar, y reaparece en algunas tardes, que aunque no lleguen a imitar lo que se siente en pleno enero, al menos conceden la chance de disfrutar un poco del aire libre sin demasiado abrigo. Pues bien, el lunes tuvimos 3,5°C de mínima, temperatura más baja de lo que va del 2014. El día estuvo fresco y parcialmente nublado; sobre la noche se despejó, pero hoy martes nuevamente hubo algunas nubes tapando el sol. Debido a que el viento del noroeste intensificó su velocidad, pudimos superar los 21°C, en un marco soleado y relativamente seco. Diríamos que la tarde fue una victoria del calor, luego de un par de días donde claramente la fuerza del invierno que se acerca se había llevado los premios. A continuación notaremos cómo esta pulseada va a continuar.
El miércoles va a tener mayores temperaturas que su predecesor; también viento más fuerte, que ya sobre la medianoche alcanza velocidad regular. La presión está en baja, lo que sumado a la imagen de satélite que nos revela la cercanía de un frente frío, hace pensar que mañana por la noche haya rotado el viento al sur. Las consecuencias tendrán que ver con el lógico descenso térmico: el jueves va a estar fresco, o lo que es lo mismo, el frío va a ganar un punto. Más adelante, con algunos vaivenes, terminaremos teniendo otro fin de semana otoñal, pero esta vez sin lluvias.
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