La naturaleza, lo hemos comentado más de una vez en este espacio, tiende siempre al equilibrio. Bueno, en materia meteorológica casi que no hay excepciones a esta regla. Es por eso que no debería sorprendernos que luego de una larga secuencia de días con viento del este, tengamos la contrapartida con toda la fuerza. Repasemos: el centro de baja presión que produjo las lluvias que inundaron gran parte del país todavía está retirándose hacia el Atlántico. En su marcha, sigue traccionando aire, haciéndose responsable del viento del oeste que este miércoles llegó a marcar 67 km/h en ráfagas. El martes, luego de las lluvias, el aire soplaba desde el norte o noroeste, por lo que fue natural tener una tarde agradable (luego de ciertos vaivenes insólitos con las temperaturas de la mañana). Pero faltaban algunas de las nubes del sistema... que son las que en esta tarde vimos pasar, amenazando con lluvias fuertes pero no dejando más que algunas gotas aisladas. Por otro lado, el aire estuvo más fresco, aunque dentro de los parámetros tolerables. La presión atmosférica está aumentando, luego de haber estado más de 30 horas por debajo de los 1000 hPa.
Lo que sigue, de ahora en más, tiene que ver con el viento continental. En esto consiste el equilibrio que busca la atmósfera: en balancear la gran cantidad de aire húmedo que llegó desde el mar la semana pasada. Por esto, las características de los próximos días van a tener que ver con cielos entre despejados y parcialmente nublados, aire seco y amplitud térmica importante. Particularmente, este jueves y el viernes van a ser días moderadamente ventosos, en los que se va a poder disfrutar de un aire agradable por la tarde, aunque frío en las mañanas y las noches. No es poca cosa, teniendo en cuenta que a partir del fin de semana entraremos en un período mucho más cercano a lo que se viene del invierno que a lo que se va del verano. Vayan buscando las bufandas y las frazadas extra.
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