Vaya temporal. Sigue afectando a la costa atlántica el centro de baja presión que comenzara a formarse sobre la noche del jueves pasado. Este largo proceso de mal tiempo nos dejó más de 150 milímetros de agua caída, en lloviznas, lluvias persistentes, chaparrones y tormentas, distribuidos en los últimos cinco días. La profundidad del sistema se hizo evidente durante el lunes, cuando la presión atmosférica descendió hasta los 991.7 hPa, como se reportara a las dos de la tarde. Era entonces esperable el viento que ya tuvimos oportunidad de experimentar. Aquí, sin embargo, debido a la ubicación geográfica de la estación meteorológica, no se reportó oficialmente viento superior a los 50 km/h; no significa que no haya existido, sino que no se registró desde el Servicio Meteorológico Nacional. En cambio, en otras ciudades del sudeste y centro de la provincia, las velocidades fueron récord. En Tandil, hubo un reporte de viento del sur a 64 km/h; en Benito Juárez, más de 81 km/h. Esta situación tuvo desagradables consecuencias en diversos barrios de la ciudad, que sufrieron de inundaciones y problemas a raíz del fuerte viento. Nuevamente, los más necesitados pagaron el costo de la falta de obras que garanticen la vida normal cuando llueve. Pero todos, además, pagamos un costo muy alto por aquellos días primaverales, que ya parecen olvidados. Sí, los días de sol con 24°C costaron caro.
Pero las buenas noticias llegan y hasta el ciclón más grande y lento, pasa. A partir de mañana volveremos a ver el sol, aunque sea tímidamente. El viento del sudoeste, que no está del todo calmo, va a seguir existiendo debido a que la influencia del sistema ya mencionado es enorme. Desde el jueves, en tanto, cambiarán las condiciones e irá rotando el viento al norte nuevamente, lo cual hará subir las temperaturas que hasta entonces no van a pasar de ser plenamente invernales. La próxima vez pensemos bien antes de aceptar una primavera anticipada.
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