La primavera sigue avanzando, dando pasos que marcan un camino bien definido. Tuvimos un fin de semana con un poco de todo; el día de la madre fue un día mayormente fresco y gris. Ayer lunes, la cosa no mejoró demasiado. Hizo frío a la mañana y hubo un frescor generalizado durante la tarde, a causa del viento del este y las nubes que cubrieron el cielo. Nada parecía indicar lo que pasaría horas más tarde. La temperatura máxima, que fue de 15,6°C, descendió sólo un grado y medio para la medianoche, momento en que comenzó un martes totalmente diferente a su predecesor. Con una mínima por encima de los 13°C, es decir, 10 grados superior a la del lunes, atravesamos una madrugada y mañana en las que el viento cambió al norte y llegó a soplar con mucha fuerza. El resultado fue la penetración de aire cálido, llegado desde el norte del país y a su vez importado de Brasil. A él le debemos los 27°C de la tarde. Afortunadamente el viento se lo hizo más llevadero a quienes repudian el calor. A esta hora de la noche, cerramos un día promedio de enero.
Mañana miércoles tendremos más de esto. La máxima va a ser mayor, tal vez roce los 30°C, valor anómalo para octubre. Hacia la noche, cambiará el viento al sur, con un efecto de descenso del termómetro brusco. No obstante, no está previsto que llueva hasta el jueves, con la llegada de aire más húmedo e inestable a la costa. Antes, habrá más horas de viento y calor. En la proyección al fin de semana, vemos que tendremos cierta agitación, sobre todo el domingo, en cuanto a calores y tormentas. Ampliaremos.
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