Mar del Plata y gran parte del país atraviesan un proceso meteorológico normal pero insólito para la fecha. No esperábamos un anticiclón de 1032 hPa en octubre; este tipo de fenómenos suelen darse en junio y julio, básicamente. El frío invernal que sentimos tanto ayer como hoy se explica a partir de entender los efectos que la presión alta causa. Básicamente, debido a la posición del centro de alta presión, tuvimos viento sostenido del sur durante el miércoles, y en consecuencia una máxima de 11,2°C. A medida que fue moviéndose dicho armatoste, fue haciendo rotar el viento hasta el este, como sopla desde hace algunas horas. En el medio, pasó este jueves nublado (con nubes producidas por la presencia de aire frío en altura) y frío, en el que se puso seriamente en duda la existencia de la primavera. Mientras tanto, el barómetro sigue marcando un peso del aire superior a los 1030 hPa.
Hasta que termine de pasar y alejarse el anticiclón, habrán pasado por lo menos cuatro días más. Los efectos que se vienen son claros y concisos. La rotación y aumento de la intensidad del viento irá paulatinamente inundando de humedad la zona. Este vapor de agua que se va a ir acumulando, en conjunto con la temperatura que va a subir hasta niveles apenas frescos y con la interacción del aire frío en altura que mencionaba recién, van a conformar un combo cuyo final será un fin de semana lluvioso, ventoso y que algunos calificarán de temporal. Entre el sábado y el domingo caerán entre 30 y 50 milímetros de agua sobre la ciudad, en forma de lluvias o lloviznas no demasiado fuertes pero constantes. Esto no será eterno; a partir de la semana que viene dejará temporariamente de llover, pero como el aire no va a cambiar, la pesadez la vamos a ir sintiendo cada vez más. Todo lo que inicia con mucho frío y presión alta, termina mal.
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