Pasada ya la mitad del mes de agosto, la sensación de que lo más duro del invierno ya es historia es inevitable. Si además consideramos lo clemente que viene siendo esta estación, con mínimas relativamente altas y lluvias abundantes, más evidente se hace la intuición de que la primavera se adelanta. Pues bien, estos últimos días tuvieron tardes que abonaron a esta sensación. Las máximas que rondaron los 17°C, con mucho más sol que nubes y viento del noroeste permitieron vivir un fin de semana largo muy feliz. Este martes, algo cambió de manera clara pero no burda. Un frente frío barrió la provincia, determinando la rotación del viento al sur, con sus consecuencias ya conocidas. De este modo, las temperaturas bajaron luego del mediodía en todo el sudeste bonaerense. Al final de la tarde, el frío ya era bien de invierno, otra vez. Por estas horas, una circulación del sur invade la zona.
Pensemos en que al invierno le queda todavía un mes. En ese tiempo todavía hay espacio para episodios propios de la época. Mañana tendremos un miércoles bien frío, con una máxima que con suerte alcanzará los 10 grados, en un contexto parcialmente nublado y ligeramente ventoso. El jueves, tras las correspondientes heladas (que también vuelven) habrá un aumento de temperaturas que no va a alcanzar para guardar los abrigos. Atención tendremos que poner a lo que va a pasar el fin de semana, en particular con el viento que puede ser muy muy fuerte, desde el sudoeste. Ah, y no demos todavía detalles, por las dudas, de la pequeña ola de frío polar que va a venir detrás del viento.
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