Que la naturaleza tiende al equilibrio es una máxima muchas veces mencionada en este sitio. No ha de sorprender a nadie que dicha premisa se cumpla también para la estación actual. Si bien está claro que estamos en un período de transición del invierno a la primavera, la época fría todavía persiste en muchos aspectos. Uno de ellos tiene que ver con las temperaturas mínimas, que al día 17 de septiembre, cuentan con un promedio de 2,5°C, cuando lo normal sería algo así como cinco grados. ¿Por qué tenemos mañanas propias de julio, cuando ya deberíamos estar en otra fase? Bueno, si consideramos el equilibrio, las heladas que no hubo en agosto, llegaron este mes. En un sentido más serio y concreto, vemos que los ingresos de aire seco que se vienen suscitando tienen como consecuencia la marcada amplitud térmica que notamos en esta semana; así, los 0°C de las siete de la mañana de hoy, llegaron a 20°C a las dos de la tarde. En el medio, viento continental y sol actuando con muy poco vapor de agua que lo refrenara. En las mañanas de septiembre, sigue vivo el invierno, que decidió llegar tarde antes que nunca.
Ya se vislumbra un cambio de paradigma en el tiempo de este mes. Antes, vienen dos días más llenos de esta lógica de aire seco. De tal manera que mañana, con viento del sur o del este, la tarde se va a presentar muy fresca, tras una nueva mañana con heladas. El sábado, todavía en un contexto de sol radiante, volverá a haber viento del oeste, por lo cual la máxima nuevamente será primaveral. A partir del domingo, se va a instalar un centro de alta presión de tal manera que va a estar generando una corriente de viento del este, no sólo en la ciudad, sino en todo el centro del país. Conocemos lo que esto ocasiona: aumento de nubosidad, neblinas, humedad constante y abundante, aire fresco, reducida amplitud térmica y probabilidad de lluvias y lloviznas persistentes. Es decir, lo opuesto a lo que tenemos esta semana.
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