Llegó el otoño, una estación cargada de belleza propia. Los pintorescos paisajes que brindas las hojas de diferentes tonalidades en zonas arboladas sin dignos de ser fotografiados y admirados. También podemos ponernos en el lugar de los barrenderos y los porteros, que luchan contra la mugre vegetal que cubre las calles cual colchón natural. En definitiva, cada situación meteorológica tiene distintos modos de ser vista. En particular, el otoño me encanta. Este año nos tocó que arrancara con buen tiempo, con la presión alta aunque bajando, y la posibilidad de tener unos 25°C en un martes soleado. Ayer lunes, el tiempo se pareció mucho al del domingo, con un poco de frío matinal y una tarde agradable. Seguramente durante los próximos meses sea normal percibir los días nublados, grises y fríos, las nubes de chaparrones avanzando y la sensación de que andar de remera será cada vez más un deseo que una realidad.
En principio, mañana tendremos 28°C de máxima, todo un hito en este marzo tibio. El viento del noroeste se va a hacer cargo de este suceso, junto con el sol radiante. Tras esto, un frente frío que no va a ocasionar lluvias, pero sí un marcado descenso térmico que va a hacer que tengamos un fin de semana largo ya plenamente otoñal. El jueves, 18°C de máxima, por ejemplo.
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