viernes, 26 de agosto de 2016

El refresque de Santa Rosa

  Una de las más famosas ideas populares sobre el tiempo en Argentina tiene que ver con la tormenta de Santa Rosa, un evento meteorológico basado en la tradición cuyo origen se remonta al siglo XVII. Rosa era una religiosa muy piadosa, famosa por su belleza, pero que eligió consagrar su vida a Dios. Cuenta la historia que, mediante su oración insistente, consiguió que se produjera una tormenta en Lima justo antes de la llegada de barcos holandeses; dicho evento impidió a los invasores desembarcar. Tengamos en cuenta que en la costa peruana las tormentas no son frecuentes. 400 años después, por transmisión oral todos sospechamos que, hacia finales de agosto, hay un evento de mal tiempo. Pero, ¿qué tan cierto es esto? Pues bien, en el Servicio Meteorológico Nacional se preguntaron lo mismo hace unos años, y por eso se encargaron de chequear los reportes del estado del tiempo durante 100 años en Buenos Aires, entre los días 25 de agosto y el 4 de septiembre. Los resultados fueron ambiguos: aproximadamente en el 50% de los años hubo lluvias e incluso tormentas en ese período de tiempo. Se concluyó que no se puede asociar directamente la fecha con la ocurrencia del mal tiempo, aunque hay una razón científica real de fondo. Básicamente, tras dos meses de avance del día sobre la noche, las mañanas ya no son tan frías como en julio, y las tardes duran un poco más. La atmósfera no es indiferente a esto, y como todavía tenemos una circulación bien invernal, es fácil que se establezcan sistemas de viento tales que permitan la llegada de aire desde el norte durante varios días seguidos. Este tipo de procesos son comunes en el invierno, pero recién después de mediados de agosto y durante septiembre (antes de que empiecen a ser más raros) pueden implicar "adelantos de la primavera", como hemos vivido esta semana. Hoy, la máxima casi alcanza los 24ºC, un valor absolutamente anómalo en agosto. Y como sabemos que las temperaturas altas en invierno salen muy caro, medio que ya nos podemos imaginar cómo sigue la historieta.
  Básicamente, la tormenta de Santa Rosa, cuando ocurre, es el resultado de la combinación de calor adelantado con algún frío típico del invierno. La mezcla termina mal, causando procesos de mal tiempo que eventualmente pueden ser severos. Este año, las lluvias quedan confinadas al norte de Buenos Aires y al Litoral, donde ha habido mayor acumulación de humedad. En la costa Atlántica, en cambio, el aire se mantuvo aceptablemente seco, de modo que no tenemos caldo de cultivo para las tormentas. Por eso, este año nos conformaremos con un "refresque de Santa Rosa", porque es un frente frío potente lo que viene a desinstalar la primavera adelantada. Por eso, mañana, y con viento del sur constante, la máxima no va a pasar de los 14ºC, y el domingo será todavía más baja, ya con el sol brillando en libertad otra vez. Y como si esto no fuera suficiente, la semana que viene vamos a tener un evento que podría tratarse de una ola de frío. Sí, increíblemente (o no), el mes de la primavera va a empezar con una masa de aire polar que durante largos días va a hacer relucir a pleno las bufandas y los gorros. Pero de eso hablaremos más adelante. Por el momento, sólo el milagro de una santa podría hacer que el calorcito se extendiera al fin de semana.

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