Agosto se nos va, sólo quedan 24 horas antes de que empiece septiembre. Con él, el clima de invierno quedará teóricamente desplazado por la primavera; recordemos que meteorológicamente se considera que las estaciones arrancan el día 1 del mes que el almanaque les asigna. Este mes, como viene pasando los últimos años, quiso distinguirse de sus predecesores. Junio y julio fueron muy grises, fríos y húmedos; agosto se presentó con tendencia al sol, relativamente seco, con marcada amplitud térmica e incluso con varios días con máximas por arriba de 20ºC. No obstante, su final no podría ser más estándar y común; hasta los valores de temperatura están ajustados perfectamente a los promedios. Hoy tuvimos una niebla matinal que no impidió al termómetro caer por debajo de los 0ºC, ni tampoco fue obstáculo para el calentamiento del aire a partir de la mañana. La tarde estuvo linda, adornada con el viento del norte. Resta vivir un miércoles con frente incluido, que va a determinar un ligero descenso en la máxima y el cambio del viento al sur. Todo normal... Por ahora.
Porque hay otra tendencia registrada en los últimos años que no hay que soslayar, y es la siguiente. Tras un agosto agradable, septiembre viene más frío de lo normal. Incluso hemos tenido septiembres más invernales que sus agostos inmediatamente anteriores. Claramente no podemos asegurar que eso vaya a pasar este año, pero los pronósticos de los primeros días hacen sospechar que es posible. Porque, después del frente de mañana, va a estar llegando lentamente una masa de aire polar, nucleada en un centro de presión tan alta que va a tocar el pico del año. Dicho aire es seco, por lo cual en principio no esperamos que esté asociado a lluvias. Pero eso también implicará mínimas heladas, y máximas por debajo de los 10ºC, al menos hasta el domingo. A prepararse, y que nadie crea que porque llega septiembre se puede andar de remera por la vida.
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