Hablábamos el otro día de que enero llegaba a su final con un período extenso de tiempo bueno y un fin de semana excepcional para la playa. Efectivamente, el domingo tuvo 33,3ºC de máxima, cielo completamente despejado y aire relativamente seco. Estar en el mar o pileta fue casi una compulsión de gran parte de la población. Por la noche, la temperatura se mantuvo agradable, y un ligero vientito permitía salir sin abrigo pero no sufrir el calor. Realmente fue una noche bella, en la que la temperatura no bajó de los 20ºC. Hoy lunes, el calor se tomó de otra manera. Al ser día hábil, la máxima de casi 35ºC fue más un suplicio que una bendición para muchas personas. Felices los que pudieron completar un terceto de días playeros. Pero después de esto, y ya con una humedad más elevada, cabe preguntarse quién va a estar feliz de irse a dormir con más de 25 grados. En verdad, cabe preguntarse quién podrá dormir con esta marca, salvo obviamente quienes cuentan con aire acondicionado. Está claro que el descanso nocturno se ve claramente dificultado en esta situación, y que los humores de mañana van a reflejar cómo se pasó la noche.
El alivio, expresado en forma de tormenta fuerte, es la promesa del martes. Tras un mediodía caluroso y húmedo, en el que la sensación térmica va a superar los 37ºC, Mar del Plata no va a aguantar más, y se van a formar áreas de tormenta capaces de precipitar violentamente, sobre todo al final del día. Tras ello, se va a instalar una masa de aire templado y húmedo, que durante varios días va a acompañarnos, iniciando un febrero que en principio será gris y poco atractivo.
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