En medio de un enero caliente, con muchos días aptos para la playa y con temperaturas elevadas, llegó una masa de aire otoñal. Un centro de alta presión, parecido a los que suelen venir desde febrero, se instaló sobre el centro argentino y desde allí tracciona aire desde el sur del país. El resultado está a la vista: más de 48 horas en las que, en la costa, no hicieron más de 19ºC. En la Capital, por otro lado, hoy no se alcanzaron los 24ºC, lo cual representa un alivio que los porteños valoran muchísimo. ¿Cómo entender este fresco? Pues bien, hay un contexto que favorece este tipo de eventos, y tiene que ver, como muchas veces hemos hablado, con la Oscilación Sur, ese misterioso patrón de temperatura superficial del océano Pacífico que influye en el clima mundial. Hoy estamos en una etapa Niña débil, lo cual significa que en nuestra zona es esperable que llueva un poco menos de lo normal, y que la alta presión tienda a dominar sobre la baja. Esto último no viene pasando, pero esporádicamente podemos tener sistemas como el que hoy determina que tengamos que abrigarnos en pleno enero. Lo que sí se destaca es la amplitud térmica notoria, otra característica de la Niña. Como se ve, este fresquito es más que un evento curioso; es toda una señal de los tiempos meteorológicos corrientes.
La buena noticia es que la alta presión no se esfuma rápidamente, y a medida que vaya desplazándose, irá generando movimientos de aire diferentes. Mañana, ya con el cielo despejado y con viento del este, el día va a estar hermoso, con 24ºC de máxima. Entre sábado y lunes, al cambiar el viento al norte, volverá a calentarse fuerte la tierra, y nuevamente tendremos que huir al mar o tirarnos a una pileta para burlar al calor intenso.
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