miércoles, 18 de octubre de 2017

Las cartas sobre la mesa

  Avanzó la bendita primavera. Hizo calor durante algunos días consecutivos; ayer la máxima fue de 27,2ºC, y ya quedó claro que octubre es octubre. El viento del norte hizo de las suyas, y nos trajo este aire templado directamente desde el sur de Brasil. Ayer amainó su velocidad, casi como diciendo "estoy conforme con mi nivel de trabajo, ahora voy a bajar la máquina". Hoy amaneció con niebla, producto de la humedad abundante que había en la atmósfera. A media mañana ya soplaba viento del este, con lo cual se sabía que las temperaturas iban a ser ligeramente más bajas que ayer, pero el aire estaría más pesado. Así fue. Y no llovió antes de la rotación del viento, lo cual no suele ocurrir. De hecho, hubo una polvareda a partir de un viento muy rafagoso antes de que estallaran las cumulonimbus. Luego, además de viento, lluvias y tormentas. La temperatura bajó algunos grados, y volvimos al aire fresco. Ahora es el momento de despejar malas ideas, y aclarar que con esto la primavera está dejando en claro quién es. Lo vivido entre ayer y hoy es una situación normal de verano con el paso de un frente, claro que con temperaturas más bajas. Pero no hay gran diferencia sinóptica. Y que ahora refresque y parezca que estamos otra vez en otoño es tan normal como lo anterior. Eso es la primavera: un vaivén constante. Esto merece comprenderse bien, para desterrar ideas erradas de lo que la estación ofrece.
  De hecho, este jueves va a ser un día fresco, en el que volverá el sol después del mediodía y habrá viento del sur. El viernes, un poco más agradable, va a estar lejos de los días que pasaron. Y el fin de semana nuevamente tendrá temperaturas que a esta altura quedan bajas. A votar con abrigo otra vez, como en agosto. 

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